Neuquén (Dimas J. Medina) La mañana del sábado 30 de enero de 1994, el recordado reportero gráfico colombiano Francisco Santander Pacheco (+) estuvo en el aeropuerto de Barinas, a donde acudió muy temprano a despedir a la selección nacional de fútbol de su país, después de jugar en el estadio Olímpico La Carolina, un partido amistoso contra su similar de Venezuela.
La noche anterior, aquella selección de futbol, que no pudo traer a René Higuita, Freddy Rincón y Faustino Asprilla, llevó a Barinas, sin embargo al gran Carlos “El Pibe” Valderrama, derrotando a Venezuela 2×1 en un fastuoso evento deportivo, que sirvió además para la reinauguración del modesto estadio por parte del entonces mandatario barinés, Gehard Cartay Ramírez, de cara a los venideros Juegos Deportivos Nacionales Juveniles que Barinas celebró entre finales de abril y comienzo de mayo.
La mañana de aquel sábado, “El Triple Chuchón” como cariñosamente tratábamos aquel fotógrafo colombiano, hizo varias fotos con su juego de cámaras que portaba ese día y, una de ellas, tomada a color, la exhibió con orgullo en su modesta foto-tienda que tenía ubicada en la calle Carvajal en pleno casco comercial de nuestra Ciudad Marquesa.
Y con ese orgullo colombiano de haber sido el único reportero que aquel día estuvo presente en el aeropuerto despidiendo a la selección de fútbol de su país, Pacheco se trasladó pasada las doce del mediodía al diario “El Espacio”, para ver quién de los que estaban de guardia, redactaba una nota referente a la despedida de la Colombia de Valderrama y compañía de Barinas.
Al ver que no encontró en la redacción de El Espacio respuesta satisfactoria a su petición, Pacheco se trasladó de inmediato a nuestra residencia ubicada muy cercana al periódico, en la avenida Olmedilla, para decirnos que había retratado a “El Pibe” Valderrama y a su compañero Andrés Escobar en el aeropuerto, proponiéndonos además que si estábamos interesados en la foto, nos las cedía.
Personalmente le respondí que aquel sábado no estábamos de guardia. Y para no defraudarlo le dije que guardara esa foto, porque a lo mejor sí la íbamos a necesitar cuando se iniciara el Mundial de Futbol que Estados Unidos estaba organizando para en junio y julio de aquel 1994.
Cinco meses después de aquella recordada visita del equipo colombiano a Barinas, evocamos y, vaya de qué manera, la presencia en la sala de redacción del diario El Espacio de nuestro compañero de labores Francisco Santander Pacheco, quien para nuestra sorpresa, aquel sábado 2 de julio, tampoco estaba de guardia en el periódico.
Aquel día, con todas para las paradojas del mundo y nuestras memorias centradas en la famosa fotografía que Pacheco hizo el 30 de enero en el aeropuerto y, que con orgullo colombiano, exhibía en su foto-tienda, fuimos a buscar la foto del asesinado futbolista colombiano.
Conocida de inmediata el infausto destino que le deparó el sábado 2 de julio de aquel 1994 a “El Caballero del Fútbol”, como también conocíamos al recordado jugador central Andrés Escobar, buscamos entre el archivo del periódico la famosa fotografía de Pacheco y no la encontramos por ningún lado.
Fallecido en el municipio Pedro Manuel Rojas del estado Barinas en diciembre de 2021a causa de un fulminante paro cardíaco, Pacheco siempre nos recordaba que todas las fotografías tienen un sentido y un recuerdo en la vida y, la paradoja del triste final de Andrés Escobar, es que aquella famosa foto que hizo en el aeropuerto de Barinas, también lo marcó para el resto de su existencia.
El autogol que le quitó la vida
El miércoles 22 de junio de 1994, Colombia jugaba su segundo partido de aquel triste Campeonato Mundial de Fútbol frente al anfitrión Estados Unidos.
Habían pasado apenas 19 semanas exactas, cuando Escobar y sus compañeros habían pisados suelo barinés para encarar el primero de aquellos tres partidos de preparación realizados por su equipo de cara al Campeonato Mundial de Estados Unidos.
Ese mismo miércoles 22 de junio, día cuando en nuestro país celebrábamos el día nacional del deporte, en conmemoración a los 35 años de la fundación del Instituto Nacional de Deporte –IND-, Andrés Escobar pronunció una célebre frase, que diez después, quedó inmortalizada: «La vida no termina aquí, es solo un partido de fútbol.
Escobar sabía lo que decía, pero la paradoja de esa misma vida, pareció determinar no obstante, el destino de su existencia.
Cuando se jugaba el minuto 35 del partido entre Estados Unidos y Colombia, Andrés Escobar se barrió para intentar despejar un centro, y para su mala fortuna, el esférico terminó en propio arco.
Aquel fue el primer autogol del Mundial de Estados Unidos 1994 y el último de “El Caballero» y, por consiguiente, ese autogol resultó también su sentencia de muerte.
El autogol no sólo dejó a Colombia, una de las favoritas de ese Mundial, fuera de la competencia, sino que además causó supuestamente grandes pérdidas de apuestas entre varios poderosos narcotraficantes.
Sin embargo, muchos —incluyendo amigos personales, compañeros de equipo, y el ex entrenador Francisco Maturana- creen que la muerte de Escobar tenía más que ver con el clima de alta tensión dentro de Colombia en aquel entonces, y que el autogol jugó solo un papel secundario.
El Pepazo






