
Gonzalo Rey Muñoz/ El Escalador
El campeón Elio Villamizar sintió máximo alivio cuando el profesor Henry Useche, un amigo del ciclismo lo visitó con el esperado regalo: la silla de ruedas.
Su rostro dibujó esa sonrisa cuando ganó la Vuelta al Táchira 1987.
Y, en pocos segundos, el bicampeón de la Vuelta a Venezuela dijo con voz entrecortada: «Nunca pensé estar en esta situación».
Esa frase tambaleó a Useche, quien con pedagogía logró que el ex ciclista del club Lotería del Táchira recuperara la confianza y la seguridad de volver a caminar con toda normalidad.
Así Elio, junto a su esposa Yolanda, su hija y un nieto, sonrió y agradeció a Dios sus Bendiciones.
Cuando se sentó en la silla de ruedas y acarició una andadera que también le llevó Useche, Elio habló de su próxima intervención quirúrgica.
_ Estoy confiado en el éxito de la ciencia médica; tengo fe en Dios_, indicó otra vez con su voz de campeón.
A Elio primero lo afectó la columna vertebral. Luego una ACV lo golpeó bien duro.
Él no se rinde. Cada vez que llega la tortura del dolor se imagina que va en su bicicleta en el más fuerte ascenso y que tras arribar victorioso, vendrá la celebración.

Villamizar, cuenta Henry Useche, tiene una inquebrantable fortaleza y una inmensa motivación para salir de la encrucijada.
_ Pero no podemos dejarlo sólo. Él necesita el mayor apoyo porque viene una nueva operación quirúrgica y un tratamiento de rehabilitación que tiene un costo considerable.
Useche guarda silencio. Por su mente pasan las imágenes de un Elio casi solitario sumando lo que falta para ir a la clínica, a los laboratorios médicos y al supermercado.
«Le han llegado algunas ayudas y falta más solidaridad», reflexiona.
Es cuando Useche resalta que a Elio lo vamos a ver activo, caminando por su cuenta.
«Todavía tengo proyectos», le dijo Villamizar.
_ Me alegra saber que hay gente que no me ha olvidado_, agregó el campeón y es cuando se interna en sus mejores días de haber marcado un llenazo en el velódromo J J Mora en el día triunfal de su Vuelta al Táchira o de las dos ediciones de la Vuelta a Venezuela que ganó con gran inspiración.
«Eso es lo que necesitamos de Elio, tenerlo enamorado de la vida. Y para ello es esencial que no lo dejemos solo».
Gracias a la familia de Efraín Rodríguez, campeón de la Vuelta al Táchira 1978, a Leonardo Bonilla, campeón de la primera Vuelta a Trujillo, y a la familia de Henry Useche se logró la silla de ruedas.
Ahora es que falta la ayuda de todos los amigos del ciclismo para Elio Villamizar.-
El Pepazo







