La retención urinaria aguda es una emergencia médica caracterizada por la incapacidad repentina de vaciar la vejiga. Aunque suele asociarse a factores anatómicos o infecciosos, las situaciones de alta tensión emocional o pánico colectivo — como los eventos sísmicos— son capaces de desencadenar este bloqueo de forma inmediata.
Esta alteración en el funcionamiento de las vías urinarias responde a mecanismos hormonales y neurológicos que se activan ante situaciones de peligro. El doctor Jorge Moanack, urólogo del Gruoi Médico Santa Paula (GMSP), detalla que el pánico genera un impacto directo en la dinámica miccional del hombre:
“El pánico activa el sistema nervioso simpático de forma masiva lo cual libera una descarga brutal de adrenalina y noradrenalina, lo que afecta directamente la dinámica de la micción en hombres”, explicó el experto.
El incremento de estas hormonas en el torrente sanguíneo altera el control muscular de la vejiga y del esfínter de manera simultánea. En momentos de alerta, el organismo prioriza la supervivencia, un mecanismo de autodefensa que posterga el reflejo miccional ordinario.
La respuesta del cuerpo frente al peligro inminente modifica la retención de líquidos de manera temporal. En este sentido, el especialista expone cómo la reacción del sistema nervioso suspende la necesidad de evacuación: “El sistema nervioso simpático ‘apaga las ganas de orinar, lo que en personas con dificultad para orinar por crecimiento prostático puede terminar trancando de la orina”, puntualizó el médico.
El riesgo del bloqueo en pacientes con hiperplasia prostática
La situación resulta crítica en hombres que padecen Hiperplasia Prostática Benigna (HPB), condición caracterizada por el agrandamiento de la glándula. Su uretra ya se encuentra obstruida, por lo que la vejiga debe realizar el doble de esfuerzo para evacuar el líquido.
La llegada masiva de adrenalina genera un efecto dual inmediato en el tracto urinario inferior:
- Contracción del esfínter: El esfínter o válvula que cierra la salida de la orina se contrae bruscamente, impidiendo el paso del líquido, aunque la vejiga esté llena.
- Relajación del músculo detrusor: De forma paralela, la vejiga pierde capacidad de contracción activa, favoreciendo la sobredistensión del órgano e imposibilitando que el paciente inicie la micción de manera voluntaria.
La obstrucción previa sumada a la respuesta neurológica de urgencia genera el escenario para una crisis obstructiva. El doctor Moanack advierte sobre la confluencia de estos factores clínicos: “Al combinarse la obstrucción anatómica, la contracción por adrenalina y la sobredistensión, el paciente cae en un bloqueo completo o retención urinaria aguda”, indicó el urólogo.
Esta condición se consolida como una emergencia médica que no puede resolverse de forma espontánea y requiere intervención inmediata. El protocolo clínico exige la colocación de una sonda vesical para evacuar el líquido y evitar daños renales.
“El estrés también puede hacer que olviden tomar sus medicamentos para la próstata empeorando los síntomas”, finalizó el doctor Moanack.
Evaluación oportuna y atención de emergencias 24/7
La prevención de este tipo de crisis reside en el diagnóstico oportuno y el seguimiento constante de la salud prostática. Los especialistas insisten en la importancia de que los hombres, especialmente a partir de los 45 años, acudan de manera regular a sus consultas de control para evaluar el tamaño de la próstata y el estado general de las vías urinarias.
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