sábado, agosto 15, 2026
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Quien tiene las riendas, manda: Delcy desmontó la farsa del tutelaje…

El Bohemio tenía ese olor a café recién colado y a noticia que quema. De nuevo era un jueves cualquiera, pero la portada de la revista TIME con Delcy Rodríguez había llenado el café de parroquianos. Sobre la mesa del rincón, Anacleto tenía desplegada la entrevista, con las líneas subrayadas en rojo. Yo estaba a su lado, como siempre, y a su alrededor, la profesora, el coronel retirado, el boticario, el viejo periodista, el sindicalista, un obrero, la estudiante de sociología y el pichón de periodista esperaban, mientras Carmen lo hacía desde la barra. En unas mesas cercanas, desconocidos escuchaban con atención.

El pichón de periodista no se aguantó y soltó la pregunta de primero. «Anacleto, Delcy salió en la portada de TIME. Dice que Venezuela se está abriendo a la economía global, que busca inversiones, que está dispuesta a negociar con Washington. ¿No es eso entregar el país?»

Anacleto no respondió de inmediato. Encendió un cigarrillo con esa parsimonia de quien sabe que las apariencias, cuando se miran desde la superficie, siempre engañan. Exhaló el humo hacia el techo y lo vio deshacerse contra las aspas. «Camarita, estamos abriendo la economía del país en beneficio de nuestro pueblo. El plan es reintegrar a Venezuela a los mercados globales, diversificar la economía y atraer inversión extranjera de largo plazo. No es rendición, camarita… es estrategia. La diferencia entre un títere y un diplomático es que el títere obedece; el diplomático negocia. Delcy no está obedeciendo. Está poniendo condiciones. Y eso, camaritas, es lo que los apátridas no entienden.»

La profesora, con esa precisión de archivo que la caracteriza, desplegó la entrevista completa. «Cuando el periodista le preguntó si reconocía a Nicolás Maduro como presidente legítimo, Delcy respondió sin dudar: «por supuesto». Y aclaró: «Nicolás Maduro es el presidente legítimo». Eso, camaritas, no es una declaración menor; es la columna vertebral de su mandato. No hay transición hacia una democracia tutelada. Hay una presidenta encargada que defiende la cadena de mando constitucional.»

Un desconocido de las mesas cercanas, libreta en la mano, hizo ruido al arrastrar su silla hacia atrás para intervenir con voz firme. «Pero señor Anacleto, ¿y las elecciones? Delcy dice que se harán «cuando el país esté preparado». ¿No es eso una forma de postergar la democracia?»

Anacleto apagó su cigarrillo y encendió otro, su ritual del pensamiento. «Camarada, Venezuela las celebrará cuando esté lista, cuando todos los actores políticos lleguen a un entendimiento. Eso no es postergar la democracia. Es exigir condiciones. ¿Qué democracia es esa en la que un país está siendo estrangulado por sanciones mientras se le pide que vote? Primero se quita la soga del cuello, luego se habla de elecciones. Esa es la lógica del que no quiere ser ahogado para luego decidir.»

El obrero, que había estado escuchando con atención, levantó la mano. «Anacleto, ¿y la Sayona? Dicen que ella quiere volver, que está lista para gobernar.»

La carcajada de Anacleto retumbó en todo el café, pero no era una carcajada alegre. Era de esas que sueltan los viejos cuando ven a un niño confundir la realidad con el deseo. «Camarita, la Sayona sigue en las suyas, diciendo estupideces tras estupideces porque está siendo realmente relegada hasta por el imperio. No está en un segundo lugar y ni tampoco en un último lugar. Es que no está ni siquiera dentro del equipo. El pedófilo ya sabe que las actas que ella tiene en Panamá son falsas. De ahí su «No goza de respaldo ni de reconocimiento dentro de Venezuela» que la deja como la guayabera: por fuera. Y mientras ella grita «acá estoy», Delcy está sentada en la mesa de los grandes, negociando. Creo que ni siquiera vale la pena nombrarla.»

Carmen, desde la barra, dejó el trapo y se apoyó en el mostrador. «Anacleto, ¿y lo del dinero? Dicen que hay 30.000 millones de dólares bloqueados, que Delcy está trabajando para traerlos.»

Anacleto asintió, golpeando suavemente la mesa con los nudillos. «Carmen, el gobierno venezolano se encargó de contratar auditores a nivel internacional para que auditen esos fondos allá en Estados Unidos. Eso es muy importante. No es casual que el gobierno yanqui anuncie el desbloqueo de 30.000 millones de dólares. No nos están regalando nada. Están devolviendo lo que es nuestro. Y Delcy, con paciencia y diplomacia, está logrando que el imperio reconozca que el dinero, y el de la venta del petróleo, es de Venezuela.»

El sindicalista, con su voz grave de hombre de calle, preguntó: «Anacleto, y la gente que critica a Delcy. Los que dicen que está coqueteando con los gringos.»

Anacleto exhaló una bocanada de humo con lentitud deliberada. «Camarita, por ahí salió una señora criticando: «Yo veo que Delcy está coqueteando mucho con los gringos». Ahí debe estar el trabajo militante que le explique bien cuál es la situación que estamos viviendo…, no criticarla ni regañarla… no, sino explicarle bien como son las cosas, porque la guerra mediática tiene demasiados aliados para confundir al pueblo. Venezuela no es un abasto popular. Venezuela es un país que lamentablemente está secuestrado, un país que ha sido invadido y al que el hegemón quiere ver como colonia. Debemos dejar al gobierno hacer su trabajo diplomático y político. No olviden que al «felon convicted» no le queda mucho tiempo. Quizá en las elecciones de medio término, en noviembre, le pasen la factura pendiente.»

El viejo periodista, con esa sabiduría de quien ha visto demasiadas negociaciones, intervino. «Anacleto, ¿y la portada de TIME? ¿Por qué es importante?»

Anacleto sonrió, esa sonrisa de quien sabe que el reconocimiento del enemigo, aunque sea a regañadientes, siempre es una victoria. «Camarita, el hecho de que TIME le haya dado una portada y una entrevista a Delcy Rodríguez demuestra el cambio completo que se está viendo de parte del mundo, en especial de ese mundo que acompaña a los Estados Unidos con relación a Venezuela.» Hizo una pausa para acomodarse sus lentes de carey y siguió. «El reconocimiento a Delcy como Presidenta encargada da legalidad y constitucionalidad a su gobierno y a su origen. Eso es un primer testimonio silencioso de lo que ha sucedido con Venezuela durante tanto tiempo. Definitivamente Maduro es presidente y eso ya no lo duda nadie. Y para desmontar esas falsas creencias del tutelaje y demás mentiras, Delcy no encontró otra vía más directa y frontal que decírselo a través de uno de los medios más emblemáticos y tradicionales de Estados Unidos: TIME. Esa es la jugada maestra, camaritas.»

El coronel retirado, con su voz grave, sentenció: «El pueblo unido jamás será vencido. Y aquí el pueblo está más unido que nunca.»

Anacleto asintió, golpeando suavemente la mesa con los nudillos. «La verdad es que el cubiche narco consumidor mayamero ya no sabe qué contestar cuando hablan de que el gobierno va a cambiar y de la transición. Pero una transición es también que Venezuela se transforme en un país más importante a nivel energético mundial. Es decir, hay una transición porque tenemos la época de Chávez, tenemos la época de Maduro y en este momento que Maduro está preso, tenemos a Delcy con las riendas en las manos.»

Se levantó y caminó hacia la barra. Carmen le sirvió un café sin preguntar. Se sentó en el taburete, de espaldas a la mesa, pero con la voz clara y fuerte, soltó: «Nuestro Simón Bolívar dijo que «la soberanía es la autoridad suprema de un pueblo para regirse por sí mismo». Y eso, camaritas, es lo que está en juego. No el control de una cuenta bancaria, sino la soberanía de un pueblo que ha decidido resistir sin inmolarse; que la prosperidad del país ya no dependa de una sola materia prima; que la economía se diversifique; que el pueblo venezolano pueda vivir sin la soga de las sanciones al cuello.»

Dio un sorbo de café y continuó: «Montesquieu escribió que «la ley es la razón despojada de pasión». Pero el imperio, camaritas, ha despojado a la ley de toda razón. Ha convertido el derecho internacional en un disfraz para sus intereses. Y nosotros, los que resistimos, no podemos permitir que esa farsa se convierta en la nueva normalidad.»

Se levantó de la barra y caminó lentamente hacia la puerta. Me hizo una seña. Se detuvo en el umbral, se medio volteó, con esa costumbre que ya es su sello, y cerró: «La diferencia entre un investigador y un creyente —sea creyente de la versión oficial o de la conspirativa— es que el primero mantiene la puerta entreabierta. Ni la cierra con candado, ni la derriba a martillazos. Observa quién entra por ella y qué pruebas trae en las manos. Y lo que Delcy ha traído a la mesa, camaritas, no es una rendición. Es una negociación de igual a igual. El imperio ya no puede imponer condiciones. Tiene que negociarlas. Y eso, camaritas, es la victoria más silenciosa, pero también la más duradera.»

Salió y yo detrás de él. La puerta de El Bohemio se cerró con un golpe suave. Afuera, Maracaibo seguía su curso, con su sol ardiendo, su calor y su terquedad infinita. El ventilador siguió girando. Y en el silencio de El Bohemio, la pregunta quedó flotando en el aire, como el humo que todavía no se disipa:

¿Quién tiene las riendas en Venezuela? ¿El imperio que se retira, o la presidenta que negocia con la frente en alto?

La portada de TIME: el reconocimiento del enemigo como victoria diplomática – La entrevista de Delcy Rodríguez en la revista TIME no es un acto casual, sino el resultado de una estrategia diplomática calculada. El hecho de que TIME le haya dado una portada y una entrevista a Delcy Rodríguez demuestra el cambio completo que se está viendo de parte del mundo, en especial de ese mundo que acompaña a los Estados Unidos con relación a Venezuela. El reconocimiento a Delcy como Presidenta encargada da legalidad y constitucionalidad a su gobierno y a su origen. El analista político venezolano Luis Vicente León, opositor al gobierno reconocido, ha señalado que «el gobierno venezolano ha logrado cambiar el eje del debate: ya no se discute si hay democracia en Venezuela, sino si las sanciones son legítimas». La portada de TIME es la prueba de que la estrategia de Delcy está funcionando.

Los 30.000 millones de dólares: la audacia de reclamar lo que es nuestro – El gobierno venezolano se encargó de contratar auditores a nivel internacional para que auditen esos fondos allá en Estados Unidos. No es casual que el gobierno yanqui anuncie el desbloqueo de 30.000 millones de dólares, que pertenecen a Venezuela, en diferentes cuentas en el exterior. El economista venezolano Asdrúbal Oliveros ha señalado que «el desbloqueo de fondos no es un acto de buena voluntad, es una consecuencia de la presión política y diplomática». Delcy ha logrado que el imperio reconozca que el dinero del petróleo es de Venezuela. La lucha por traer esos fondos al país es la siguiente batalla.

La transición democrática: la palabra que el imperio no puede controlar – La frase interesante del momento es «transición democrática». Aquí nadie ha hablado de transición «hacia» la democracia. Tras los sucesos del 3 de enero, que fueron unos sucesos devenidos de un acto de violación de nuestra soberanía, hubo una transición democrática. Delcy Rodríguez era Vicepresidenta de la República, y por una transición democrática, pasó a ser presidenta encargada de Venezuela…, por una transición democrática establecida en nuestra Constitución. El politólogo venezolano Manuel Cedeño ha señalado que «la transición democrática ya ocurrió en Venezuela. Lo que Washington quiere es una transición hacia un gobierno que le sea favorable». La palabra «transición» no es neutral. Es un campo de batalla. Y Delcy, con su entrevista en TIME, ha ganado esa batalla.

 

El Pepazo

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