sábado, agosto 22, 2026
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Del primer juego de la Liga Especial y su significado

 

 

Guaiqueríes de Margarita fue el máximo ganador del circuito con seis títulos seguidos.

Luis Carlucho Martín

La del viernes 14 de junio de 1974 fue una noche de privilegios para el deporte venezolano, específicamente, para el baloncesto rentado: nació la Liga Especial con el juego inaugural entre Beverly Hills de Miranda y, los anfitriones, Colosos de Carabobo, en un «Teodoro Gubaira» a reventar.

Aún en el ambiente deportivo mundial se respiraban los corrosivos aires de la Guerra Fría que, entre otras cosas, dejó profundas huellas en el marco de los Juegos Olímpicos de Munich 72, con los 15 muertos (atletas, extremistas y un policía) a raíz del secuestro de atletas judíos iniciado por terroristas palestinos; en contraste, siete medallas doradas se adjudicó el tritón estadounidense Mark Spitz, rey absoluto de la contienda, en la que, casualmente, por vez primera, una mujer, la velocista teutona, Heidi Schuller, emitió el juramento olímpico; y también por vez primera se usó una mascota promocional: Waldi, un perrito multicolor que representaba la ciudad sede.

Pero más importante aún, por tratarse de baloncesto del más alto nivel, fue la trascendencia de la canasta que había embocado, a última hora en esa contienda olímpica, el ruso Alexánder Belov, quien con su hazaña logró que URSS se alzara con la medalla de oro, al cortar la racha de siete medallas doradas y 63 juegos invictos de EEUU, que sucumbió 51×50. Sin dudas, ese fantasma del baloncesto impactó al mundo y, por supuesto, a Venezuela. Aún hoy los analistas hablan del polémico partido.

Colosos de Carabobo.

De este lado del mundo se vivían días de bonanza petrolera, toda vez que con la Guerra del Yon Kippur, en 1973, los países árabes embargaron las ventas de Estados Unidos debido a su identificación con Israel, con lo cual subió el precio del crudo de 2$ a casi 12$/barril. Venezuela caló en ese mercado y aumentó su producción a casi 3 millones de barriles diarios e inició un período de mucha liquidez.

Todo ello apuntaba al crecimiento y la modernización del país en general. Desde el 12 de marzo de 1974 fue el primer mandato de Carlos Andrés Pérez, quien aprovechó los recursos para implementar el Programa de becas internacionales de estudio “Gran Mariscal de Ayacucho”. Un poco más tarde decretó la nacionalización tanto del hierro como del petróleo. Eran los días del “Ta barato, dame dos”, en los que el destino predilecto de los boyantes viajeros criollos era Miami.

Reunión de la directiva de la liga

A inicios de febrero, el 4 de 1974, se estrena el salario mínimo para el país: 15 bolívares diarios, según el Decreto Nº 122 publicado en la Gaceta Oficial Nº 30.415. Con ello, el salario mínimo mensual se aproximaba a los 470 bolívares; es decir, unos 100$ con el cambio a 4.30xcada dólar. La canasta básica rondaba los 250$ mensuales. O sea, el poder adquisitivo era realmente prometedor. Había capacidad para vivir bien, para invertir, para derrochar y hasta para ahorrar. Benditos días.

Venezuela era un escenario y un mercado tan atractivo que la inauguración de El Poliedro el 26 de marzo de ese mismo año, 1974, se dio con el campeonato mundial de los pesos pesados –promocionado como “La Aventura de Caracas”–, con el mismísimo Muhammad Alí entre aquel numeroso público que desbordó la moderna instalación caraqueña, en la que George Foreman despachó por nocaut técnico (KOT 2º), en el segundo asalto al también estadounidense Ken Norton.

En ese lapso, un desconocido descendiente de italianos, Jhonny Cecotto, se apoderó del campeonato nacional de motociclismo, quizás a manera de antesala de lo que se avecinaba a toda velocidad en las dos ruedas de su Yamaha: el campeonato mundial de 350 cc en 1975 y 750cc en 1978.

La farándula tenía a un gigante, Renny Otolina, estrenando «Renny Presenta» en sustitución de «El Show de Renny»; programas del mismo corte en los que los artistas de la más alta talla internacional, como los locales, consiguieron vitrina efectiva para promocionarse.

Tom Jones, Engelbert Humperdink, Elton John, se daban la mano con “El Puma” José Luis Rodríguez, Lila Morillo, Henry Stephen y el gran Aldemaro Romero y su, efectivamente pegajosa y de gran calidad, Onda Nueva.

Ahorristas de Caracas.

Mientras Venezuela entera bailaba al ritmo de La Dimensión Latina, nuestro baloncesto, desde lo internacional, acumulaba una modesta participación panamericana, pero un grupo de conocedores, amantes de la disciplina, trajo experiencias de Estados Unidos y se propone un formato propio, adaptado a la realidad nacional, que fue presentado a inicios de año en el marco de la convención nacional de la Federación y se logró su aprobación.

Leonardo Rodríguez, los hermanos Raúl y William Albert, y otros tantos impulsan los inicios. Cuando arranca la liga Leonardo la preside con Enrique “Chichí” Hurtado, como secretario general, y Luis Gómez Logiodicce encargado de Organización. Es justo recordar que Luis Chávez, aunque no aparece en ninguna nómina, fue un apoyo importante en aspectos logísticos.

Eran cuatro equipos: Colosos de Carabobo, liderado por Flavio Fridegotto; Toyotas de Aragua, bajo la tutela de Rodolfo Ramírez, Beverly Hills de Miranda, encabezado por Don José Beracasa y Armando Naranjo, y Ahorristas de Caracas, de Carlitos González.

Tan exitoso resultó este experimento transmitido por Venevisión –la mayoría de los juegos– y otros por RCTV, que casi de inmediato empezó a transferir frutos positivos a la selección, ya que en los Panamericanos de Sao Paulo, en 1975, a pesar del octavo lugar, mostró con orgullo un par de victorias ante Bahamas (74×70) e Islas Vírgenes (98×86). Ello, sin dudas, abrió el panorama a las siguientes participaciones del baloncesto criollo de mayores en los Panamericanos de Caracas 83, Indianápolis 87, La Habana 91, a lo que se sumó el Mundial, de Argentina 90 (11º lugar), por primera vez campeón en el Campeonato Suramericano de Valencia 91, Subcampeón de América en Portland 92; debut olímpico en Barcelona 92…luego aparecieron los Héroes de México que lograron el campeonato de América y su asistencia a los Juegos Olímpicos de Río 2016. Y a nivel de mundiales Venezuela acudió al de 2002 en Estados Unidos donde alcanzó la casilla 14. Fue al de 2006 en Japón (puesto 21); 2019 en China (puesto 14) y 2023 en Filipinas, Japón e Indonesia (puesto 30).

Inició la LiEspecial en un año extraño porque justamente en 1974 la Liga Profesional de Beisbol experimentó una huelga que paralizó el torneo, por tanto, no hubo campeón. Así las cosas, todo estaba enfocado, desde lo internacional, en balompié, debido al Mundial de Alemania 74, que a la postre representó un lauro para los anfitriones…

El juego

Toyotas de Aragua en acción

Carabobo: Gustavo Martínez, Luis Salas, Moisés Pinto, Jacinto Rodríguez, Eduardo Sánchez, Henry Linares, Robert Lewis, Luis Lairet, Luis Martínez, Tom Rosepink, Achiles Carrot y Juan Grahovac. DT: Nate Frazier

Caracas: Freddy Machado, Pedro “Mamiro” Jiménez, Darryl Jhonson, Juan Mujica, Raúl Machado, Edgar Bello, Francisco “Paquito” García, Jeff Scott, José Sisso, Chris Goldson, Jesús Cordobés y Héctor “Oreja” García. DT: Francisco “Paco” Diez.

Resultado final 86 (38-48) x 77 (27-50), a favor de Carabobo.

Juez: Roberto Gómez. Árbitro: José Rafael Gómez. Anotador: Humberto Seidell. Cronometristas: J. Galindo y Luis Sánchez. Director del equipo técnico: Pedro “Camagüey” Espinoza. Director Estadístico: Rafael “El Flaco” Borjas.

La primera canasta doble (los primeros puntos oficiales de la liga) la anotó el importado Achilles Carrot.

Algunas versiones indican que Beverly Hills estaba conformado por alumnos de Educación Física del Pedagógico de Caracas que ya estaban cerrando sus ciclos activos. Sin embargo, fue un equipo competitivo.

Por Carabobo destacó la ofensiva de Robert Lewis con 21 tantos más los 13 de Henry Linares, mientras que por los mirandinos la puntería estuvo en las manos de Christ Goldson con 24 puntos y otros 14 del entonces veterano Pedro “Mamiro” Jiménez.

Ese primer juego tendió puentes para lo que hoy es nuestro baloncesto. ¿Y cómo no iba a serlo? Basta con observar las nóminas de ambos conjuntos y de quienes participaron en los aspectos técnicos. Todos hicieron historia.

José Rafael Gómez y Roberto Gómez, considerados de los mejores árbitros del patio, con reconocimiento internacional.

Pedro “Camagüey” Espinoza, llegó a ser multicampeón dentro y fuera del país con Guaiqueríes y con Trotamundos. Además de su destacado andar en la selección nacional.

Rafael “El Flaco” Borjas, además de excelso jugador, fue formador y ocupó la comisionaduría nacional de baloncesto.

Jugadores como Francisco “Paquito” García o Jesús Cordobés; formadores a carta cabal y conductores de selecciones nacionales, además de catedráticos.

“Gus” Martínez, Henry Linares, Luis Lairet, Luis Martínez, Freddy Machado, Pedro “Mamiro” Jiménez, Juan Mujica, Raúl Machado, Héctor “Oreja” García, y todos en general, son historia pura y qué decir del coach Francisco “Paco” Diez, el ideólogo de los Héroes de Portland, ex Presidente del IND y, sin dudas, el decano del baloncesto nacional.

El draft

Para ese primer torneo se hizo un draft entre criollos de diversas entidades, así como con 12 jugadores importados… “Se jugó con tres norteños inscritos, de los cuales, dos podían estar en juego. A la final fueron Caracas y Carabobo, que iniciaron una serie de 7 para ganar 4. Lamentablemente esta serie quedó inconclusa el miércoles 22 de agosto debido a dos hechos: el retiro del entrenador Nate Frazier (Carabobo) y jugadores norteños también de Carabobo el día 20 y la negativa de los árbitros a seguir pitando el martes 21. Para este momento el Caracas ganaba 3 por 2.
Los mejores basketeros de este primer año fueron Vicente Fletcher (Aragua), Tom Dooley (Aragua), y Robert Lewis (Carabobo), que fue el más valioso. Entre los criollos descollaron Leopoldo Bompart (Beverly Hills), Jorge Valera (Aragua), Luis Lairet (Carabobo) y Luis Tovar (Caracas). El sabor del baloncesto especial se sembró ese duro y esperanzador 1974. Con paciencia, autocrítica y mucho entusiasmo se empezó a preparar el II Campeonato para 1975”, expuso Leonardo Rodríguez en la página 144 de su libro “Venezuela en un balón”.

Todo eso y más significó para el deporte y, especialmente, para el baloncesto nacional aquella noche del 14 de junio de 1974…

Lo de hoy, en pleno 2026, más que un chiste malo, da pena ajena y propia. Con la hipocresía como arma maquillada por extraños intereses que evidentemente manipulan las redes sociales y algunos medios –plagados de piratas y seudocomunicadores tarifados– encubren o tratan de encubrir las apuestas, principal sponsors de la Súper Liga, fenómeno en el cual, según ellos mismos, se han visto involucrados, supuestamente, jugadores, técnicos y otros actores de este sagrado deporte. Han atentado contra la imagen y la historia que se ha construido –acaso antes de 1974– con tanto sudor y tantas cestas, con mística y valores deportivos como el juego limpio, el respeto al rival, al público y al espectáculo, que siempre mostraron sus antecesores.
¿Cuánto costará recuperar los sitiales de honor que conquistó la generación de los Héroes de Portland y que posteriormente ratificaron los Héroes de México.

 

El Pepazo

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