Mucho antes de las redes sociales, YouTube y los teléfonos inteligentes, hubo un hombre que recorrió Venezuela para llevar a la televisión sus pueblos, su música, sus costumbres y sus personajes. Su nombre era Luis Brito Arocha y su programa “Así es mi tierra” se convirtió en una ventana hacia la identidad venezolana.
Por El Pepazo
Hay programas de televisión que entretienen durante un tiempo y luego desaparecen.
Y hay otros que terminan formando parte de la memoria de todo un país.
“Así es mi tierra” pertenece a esa segunda categoría.
Para varias generaciones de venezolanos, la televisión no solamente significaba novelas, concursos, películas o grandes espectáculos musicales. También era una oportunidad para conocer lugares, escuchar música venezolana y descubrir costumbres que probablemente estaban a cientos de kilómetros de distancia.
Uno de los hombres que convirtió esa misión en una verdadera vocación fue Luis Brito Arocha.
Su figura, recordada especialmente por quienes crecieron viendo televisión venezolana durante décadas, representa una época en la que un programa podía convertirse en una especie de recorrido semanal por la geografía cultural del país.
Antes de internet, la televisión podía llevarte a cualquier rincón de Venezuela
Hoy basta con abrir un teléfono para conocer cómo se vive en Margarita, Maracaibo, Barinas, los Andes, los Llanos o el Oriente venezolano.
Hace varias décadas no era así.
La televisión era una de las principales ventanas que tenía el ciudadano para conocer otras regiones del país.
Y allí estaba Luis Brito Arocha.
Su trabajo no consistía simplemente en presentar artistas.
El concepto de “Así es mi tierra” estaba relacionado con la divulgación de la historia, la geografía, la economía, el folklore y las expresiones culturales de las distintas regiones venezolanas. Una reseña publicada por El Informador señala que el espacio tuvo antecedentes radiofónicos bajo el nombre “Así es Venezuela” y que posteriormente llegó a la televisión.
Era, en cierta forma, un inventario de la venezolanidad.
El protagonista no era una estrella: era Venezuela
Ese es uno de los aspectos más interesantes del legado de Brito Arocha.
Mientras otros programas tenían como principal atractivo al animador o a las grandes figuras del espectáculo, en “Así es mi tierra” la protagonista era la propia Venezuela.
Los artistas populares tenían espacio.
Los músicos tradicionales tenían espacio.
Los cultores tenían espacio.
Las agrupaciones folklóricas tenían espacio.
Y también tenían espacio las manifestaciones culturales que podían pasar desapercibidas para los grandes circuitos del entretenimiento.
Por eso el programa terminó funcionando como una especie de archivo audiovisual de una Venezuela que estaba cambiando.
Un escenario para artistas y cultores venezolanos
Existen testimonios que permiten dimensionar la importancia que tuvo el programa para los artistas.
La historia documentada de los Pastores de San Joaquín, por ejemplo, registra una presentación en el programa “Así es mi tierra” en el canal 8, bajo la conducción de Luis Brito Arocha.
También hay testimonios de músicos que recuerdan haber llegado a la televisión venezolana gracias a oportunidades gestionadas por Brito Arocha.
Uno de ellos es el cantante llanero Antonio Sequera, quien recuerda que participó en “Así es mi tierra” cuando tenía 15 años.
Estos testimonios permiten entender algo importante:
el programa no solamente mostraba la cultura venezolana; también ayudaba a abrirle una puerta nacional a quienes la mantenían viva.
El liquiliqui y una imagen que quedó en la memoria
Quienes recuerdan a Luis Brito Arocha suelen asociarlo con una imagen muy particular: el comunicador vestido de liquiliqui.
Una reseña de Iván Brito López recuerda precisamente esa característica y describe al programa como un espacio dedicado a mostrar la historia, geografía, economía y folklore de las diferentes zonas del país.
Aquella vestimenta no era un simple elemento de presentación.
Era parte del mensaje.
En una época en la que la televisión podía imponer modelos culturales extranjeros, mostrar orgullosamente símbolos de la venezolanidad tenía un significado especial.
La historia comenzó también en la radio
Antes de consolidarse en televisión, Brito Arocha tuvo una extensa trayectoria radiofónica.
Fuentes dedicadas a la historia de la radiodifusión venezolana lo identifican como locutor de Radio Caracas Radio y de otras emisoras nacionales antes de pasar a la televisión.
La radio tenía una ventaja enorme:
podía llegar prácticamente a cualquier lugar.
Y Brito Arocha entendió muy bien el poder de ese medio para divulgar cultura.
El programa llegó a tener presencia en diferentes emisoras del país. Una reseña recoge transmisiones a través de estaciones de Caracas, Barquisimeto, Puerto La Cruz, San Cristóbal, Valencia, Barinas, Lagunillas, Cumaná, Maturín, Porlamar, Ciudad Bolívar y Maracaibo, entre otras.
Eso permite comprender la dimensión del proyecto.
No era una producción pensada únicamente para una ciudad.
Era una propuesta con vocación nacional.
Una Venezuela que muchos conocieron desde su casa
Pensemos por un momento en lo que significaba aquello.
Una familia podía sentarse frente al televisor y encontrarse con una agrupación musical, una tradición, una fiesta popular, un baile, una historia o un personaje procedente de una región que probablemente nunca había visitado.
Para un niño de aquella época, aquello podía ser su primera aproximación a otras partes de Venezuela.
Para un adulto, podía representar el orgullo de ver sus propias tradiciones reconocidas en televisión nacional.
Y para los cultores, significaba algo todavía más importante:
ser vistos.
Una memoria que sobrevivió al programa
Luis Brito Arocha murió en 1989, pero su trabajo no desapareció con él.
La prueba está en la cantidad de testimonios y recuerdos que todavía aparecen cuando se investiga la historia de la televisión y la cultura popular venezolana.
En 2024, Otilca Radio publicó una décima dedicada a su memoria y destacó su compromiso con la divulgación de los valores culturales venezolanos.
En 2026, la misma plataforma volvió a dedicarle un perfil bajo el título “La voz que enseñó a querer a Venezuela”, resaltando su trayectoria y su papel como divulgador de las tradiciones nacionales.
Eso demuestra que su legado continúa despertando interés décadas después de su muerte.
¿Por qué hoy recordamos tanto estos programas?
Hay una razón.
En tiempos de TikTok, Instagram, Facebook y YouTube, tenemos más contenido que nunca.
Pero también existe una preocupación creciente por preservar la memoria.
Miles de fotografías, programas de radio, grabaciones de televisión y documentos de aquella época permanecen dispersos en colecciones particulares, archivos familiares y plataformas digitales.
Cada vez que aparece una grabación antigua de “Así es mi tierra”, no solamente estamos viendo televisión.
Estamos recuperando una parte de la memoria cultural venezolana.
Una cápsula del tiempo de Venezuela
Imaginar “Así es mi tierra” hoy resulta fascinante.
¿Qué habría hecho Luis Brito Arocha con las herramientas actuales?
Probablemente habría recorrido Venezuela con una cámara pequeña, un teléfono y una conexión a internet.
Un pueblo podría haber contado su historia directamente a millones de personas.
Un músico tradicional podría haber presentado su trabajo ante una audiencia mundial.
Una celebración regional podría haberse convertido en tendencia.
Pero existe algo que ninguna tecnología puede sustituir:
el conocimiento de quien sabe mirar y contar la historia de su país.
Y eso fue precisamente lo que hizo Brito Arocha.
El legado que todavía tiene algo que enseñarnos
Quizás por eso resulta tan necesario recordar a personajes como Luis Brito Arocha.
No solamente por nostalgia.
También porque su trabajo plantea una pregunta para el presente:
¿Estamos haciendo hoy suficiente para preservar la memoria cultural de Venezuela?
Tenemos pueblos con historias extraordinarias.
Tenemos músicos, artesanos, escritores, investigadores, cocineros, pescadores, agricultores, bailarines y cultores.
Tenemos fiestas tradicionales que han pasado de generación en generación.
Tenemos leyendas.
Tenemos paisajes.
Tenemos una identidad cultural inmensa.
Lo que falta muchas veces es alguien dispuesto a documentarlo.
Luis Brito Arocha dedicó buena parte de su vida a hacerlo.
EL DATO QUE MUCHOS NO CONOCÍAN
Luis Brito Arocha no fue solamente el rostro de un programa de televisión.
Fue periodista, locutor, publicista y productor, y su trayectoria comenzó en la radio antes de convertirse en una figura vinculada a la divulgación cultural en televisión.
Su nacimiento está registrado el 17 de abril de 1911 en Santa Ana del Norte, Margarita, y su muerte ocurrió el 30 de octubre de 1989 en un accidente de tránsito en Barinas.
Una pregunta para quienes todavía lo recuerdan
Si alguna vez viste “Así es mi tierra”, probablemente recuerdes una canción, un artista, un pueblo, una tradición o simplemente aquella voz que presentaba una Venezuela diferente.
¿Qué recuerdas de Luis Brito Arocha y de su programa?
¿Lo viste en televisión?
¿Lo escuchaste en radio?
¿Algún familiar participó?
¿Tienes fotografías, grabaciones o recuerdos de aquella época?
Cuéntanos en los comentarios.
Quizás entre nuestros lectores aparezcan fotografías y testimonios capaces de recuperar historias que todavía permanecen guardadas en la memoria de los venezolanos.
El Pepazo.com
Porque una nación también se construye recordando a quienes dedicaron su vida a contarla.







