Luis Carlucho Martín
Martín Escobar es un pelotero prestado al baloncesto, donde hizo carrera profesional durante 13 años, integró la selección nacional, jugó contra Michael Jordan, enrumbó a su familia y hoy es parte determinante del baloncesto para la tercera edad en el país.
Primero beisbol
Antes de escribir la larga y brillante historia que logró, gracias a un balón de básket, un aro y su caliente puntería de larga distancia –que atinaba con la contrastante frialdad que lo caracterizó al jugar la ofensiva–, Martín Escobar había destacado en el beisbol desde niño, razón por la cual un grupo de cazatalentos le tenían el ojo puesto y estuvo a punto de firmar con Navegantes del Magallanes.
El nacido en Caracas el 7 de abril de 1959, en el seno de un numeroso y humilde hogar forjado por sus padres Reyes Martín Escobar y Vicenta Emilia Monzón de Escobar, residió en su primera infancia en el bloque 44 del 23 de Enero, por eso sus primeros pasos como deportista los dio en el estadio «Chato» Candela, con la selección de ese recinto en la categoría infantil.

El destino lo lleva a practicar con Los Celis donde destaca en la categoría junior. Su familia se muda al bloque 34. Su vecino, Norman Carrasco, lo convence para que pida su traslado a su equipo Los Senadores, donde el entrenador, el popular Chino Aponte, de inmediato da el visto bueno para que Escobar se quedara en esa divisa porque tenía efectiva versatilidad como campocorto y como receptor.
Carrasco es llamado al profesional por Tiburones de La Guaira y Martín Escobar, ya en juvenil, es pretendido por la nave turca, pero hubo dos factores que no lo motivaron a tomar la decisión: los bonos no eran muy llamativos y, por otro lado, su papá le insistió que terminara el bachillerato y luego tomara su propia decisión.
Básket por casualidad
Trancusrría el año escolar 78-79. El siguiente sería el último año del bachillerato deportivo, que Martín Escobar cursó en el liceo Caracas de El Paraíso.
Otra vez interviene el destino. Sus compañeros de clases lo llaman a integrar un trabuco de baloncesto con el cual ganan un nacional en Margarita en el marco del torneo Conefides, bajo las órdenes del entrenador Ovidio Valor. Allí Escobar, quien además jugaba volibol muy bien, estuvo entre los mejores.
En las gradas estaba un señor llamado Pedro «Camagüey» Espinoza quien, al terminar el torneo, lo contacta para invitarlo a ingresar a las filas del novel equipo Beverly Hills. Y allí, en 1980, con sus lanzamientos de larga distancia, su movilidad y buen manejo del balón desde el puesto 2, o escolta, Escobar comienza a escribir su propia historia.
Carrera profesional
Fueron tres años con Beverly Hills que representaba al estado Miranda. Siete años con Caracas –quizás donde el público lo recuerda más–, tres años entre Gaiteros del Zulia y Panteras de Miranda, donde culminó su carrera profesional en la Liga Especial. Un prolijo recorrido
Gratitud, amistad y familiaridad
Escobar, quien paralelamente con su destacado desempeño en la LiEspecial y en la Selección Nacional, se licenció en la carrera de Educación Física en el Pedagógico de Caracas, y gracias a ello, no solo recibió formación, sino que se hizo un formador de nuevas generaciones.
En ese ínterin adquirió conocimientos de muchos entrenadores, de los que especialmente agradece a Ovidio Valor, Carlos Gil, Jesús Cordobés, Pedro Camagüey Espinoza, Néstor “Mamaosa” Salazar, “y muy especialmente a Francisco Paco Diez, porque me brindó la oportunidad de estar en la selección nacional, un rango que todo jugador de máximo nivel desea; representar su país”, expuso muy emocionado.
De su largo recorrido por canchas locales, regionales, estudiantiles, nacionales e internacionales, quedan gratos recuerdos y nexos indisolubles con su eterno compañero Pedro Conde y con Ramón “Tulo” Rivero, así como con Pedro Rojas.
De sus seis hijos, hay dos varones, ambos basqueteros, y uno de ellos llegó al profesional.
No obstante, asegura que el amor familiar da para todos por igual: Verónica, María Emilia, Martín Alejandro, Martín Alexánder, Elita y Génesis, así como a sus nietos Carol, Valerie, Charlotte, Ithan, Isaac, Aisha, Valeria y Ángelo.

Certeza desde lejos
Uno de sus máximos orgullos es haber enfrentado a su hijo Martín Alejandro en un Juego de Estrellas de la Liga del 23 de Enero. Y el otro distintivo que nadie podrá discutirle jamás, es ostentar la primera cesta triple oficial de la LiEspecial.
Recuérdese que FIBA reglamenta la canasta de 3 puntos desde 1984, norma adoptada por la LiEspecial a partir de 1985. Y en un partido entre Caracas y Trotamundos le correspondió a Escobar anidar ese primer canasto triple que quedó para la historia.
“Es un orgullo, sobre todo porque lo logré contra un equipo con tres de los más destacados lanzadores de larga distancia: Sam Shepherd, Yván Olivares y el letal Alfonso Smith. Nada fácil superarlos y desde entonces estoy en la historia», recalcó.
Así lo explica Escobar, aunque asegura que se enteró de su hazaña 20 años después, cuando la conmemoración del hecho fue publicado en el diario Líder.
Por cierto, hace mención de su hermano de la vida, Pedrito Rojas quien está registrado en la historia con la primera canasta triple, pero en la pretemporada en el marco del torneo «Puros Criollos». También meritorio pero son dos universos diferentes.
Por su la frialdad con la que celebraba sus impresionantes canastas de larga distancia, el narrador deportivo y primer propietario del Caracas, Carlitos González, lo bautizó como el «Hombre de Hielo», apodo que popularizó en las transmisiones de televisión el otro periodista hacedor de la LiEspecial, Leonardo Rodríguez, con su: «Sí, sí, sí, vale tres del Hombre de hielo, Martín Escobar”.
Jugar contra Jordan
Más que enfrentar al mejor jugador de todos los tiempos, Michael Jordan, a Martín Escobar le llena de orgullo haber ingresado a la selección que representó a Venezuela en los Juegos Panamericanos de Caracas 1983.
Recita de memoria la nómina: Douglas Barinas, Nelson Kako Solórzano, Cruz Lairet, Armando Palacios, Yván Olivares, Luis Sosa, Tulo Rivero y José Solano, además de su persona y los dos rookies: Gabriel Estaba y Carl Herrera, ambos con 17 años de edad.
La selección era un equipo más de la liga y Escobar no estaba convocado. Jugaba con Caracas. Rememora que, debido a su rendimiento, fue llamado por Paco Diez, a última hora. Se ganó su puesto y, como el resto, se enteró de la nómina definitiva a través del diario El Nacional.
“Fue un domingo. Compré el periódico y abrí el cuerpo B, página de deporte. Leí, estructurada la selección. Y yo estaba como de noveno en la lista. Qué orgullo y qué compromiso”, indicó.
Por su posición en la cancha, escolta, le tocó enfrentar cara a cara a la estrella del torneo, Michael Jordan. Lo demás también es historia.
Pilar del máster
Ahora, con 67 años en sus alforjas, cargadas de jugadas, memorias, anécdotas y mucho baloncesto, Martín Escobar, junto a Marcel Louchez y José Luis Chelí Ramos, lidera el movimiento del baloncesto para la tercera edad en Caracas, a través de AsoMaxiBaloncesto. Hasta ahora llevan 11 torneos organizados para mayores de 60 años, en el que intervienen 15 equipos. Y en la máster 65 hay cuatro equipos activos. La meta es seguir y no detenerse, porque está convencido de que con su actividad ocupa el ocio de sus colegas y compañeros de su amado deporte.
Esa es la filosofía y la actualidad de Martín Escobar, quien recomienda a las nuevas generaciones, a su familia y allegados, para tener éxito en la vida, academia (estudios), respeto, responsabilidad y disciplina. «Así se crean condiciones idóneas para desarrollar el talento y se da lo mejor de cada quien…»
El Pepazo







