China mueve las fichas en Venezuela: ¿Se derrumba la hegemonía de Estados Unidos?

«Cuando la injusticia se hace ley, la resistencia se convierte en deber.» MONTESQUIEU

Apr 11, 2026 - 09:48
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China mueve las fichas en Venezuela: ¿Se derrumba la hegemonía de Estados Unidos?
China mueve las fichas en Venezuela: ¿Se derrumba la hegemonía de Estados Unidos?

El Bohemio estaba más lleno que de costumbre. El ventilador giraba con esa pereza tropical que parece burlarse de la urgencia del mundo. Afuera, la ciudad murmuraba; adentro, la noticia ardía. Anacleto, sentado como siempre a mi lado, tenía la mirada fija en las aspas del viejo ventilador que chirriaba. «¿Es verdad que entraron y salieron como fantasmas?» preguntó el pichón de periodista, con el celular aún encendido como si fuera una linterna en medio del apagón informativo. Anacleto no respondió de inmediato. Se acomodó los lentes de carey, dejó que el silencio hiciera su trabajo y entonces habló: «Camaritas… cuando un imperio habla de cirugía, casi siempre hay una amputación que no declara. Y cuando presume que no sangró… desconfíen» Hizo una pausa, como para pensar y dijo: «Los imperios no olvidan. Nos quieren hacer creer que olvidan que el mundo cambia. La madrugada del 3 de enero fue presentada como una proeza quirúrgica. Más de ciento cincuenta aeronaves, una extracción relámpago, un presidente capturado, un portaaviones rumbo al norte. El mandatario estadounidense apareció ante cámaras celebrando lo que llamó una demostración histórica de poder. “Entramos y salimos sin un rasguño”.» Anacleto sonrió apenas, hizo un paneo con la mirada y continuó. «Las narrativas cambian, la lógica no. Cuando alguien necesita repetir que fue perfecto, es porque no lo fue… Porque no lo fue. Venezuela lloró a decenas de muertos, militares y civiles, y Estados Unidos, aunque proclamó cero pérdidas, condecoró a un suboficial herido de gravedad que perdió una pierna y parte de su cadera, silenció a otros que no regresaron, y  a otros que no regresaron completos. La épica oficial omitió la sangre propia. Y sin embargo, el chavismo siguió gobernando. La promesa de lograr una “administración indefinida” se diluyó en el aire húmedo del Caribe. Cuando un poder tiene historial de ocultar bajas, cada silencio huele a ocultamiento.» La profesora cerró con calma el libro que hojeaba e intervino: «Entonces, ¿qué fue realmente? Porque los imperios siempre tienen una palabra pulida para justificar la intrusión.» «Una confesión» respondió Anacleto«No de fuerza, sino de desesperación. Y es que horas antes de la operación, en Caracas se afinaban acuerdos energéticos con emisarios de Pekin. China no improvisa; China cultiva. Desde 2001 teje una red paciente de financiamiento, infraestructura y asociaciones estratégicas en América Latina. Cerca de sesenta mil millones de dólares en préstamos estructurados como empresas mixtas en la Faja del Orinoco, “petróleo por financiamiento”, refinerías adaptadas al crudo pesado que otros no quieren procesar. Un acuerdo de protección de inversiones firmado en 2024 que blinda activos ante cambios políticos.» El boticario, sorprendiéndose a sí mismo, dijo: «Controlar un recurso no es ocupar un palacio»«Exacto» asintió Anacleto, aunque algo sorprendido por las palabras del boticario«Como decía Jean-Jacques Rousseau, ‘el poder puede imponer obediencia, pero la legitimidad es otra cosa’. Y China apuesta a la legitimidad económica, no al espectáculo militar. Venezuela no es un símbolo: es geología. Más de 300 mil millones de barriles probados en su subsuelo. El lodo espeso del Orinoco alimentó durante décadas sus refinerías del Golfo de Méjico diseñadas para ese crudo pesado. ¿Simbiosis imperfecta?, sí, pero funcional. Hasta que llegaron las sanciones, el desacople y la búsqueda de otros socios.» «El petróleo es paciencia líquida» murmuró tímidamente la estudiante de sociología. Anacleto la miró complacido. «Y la paciencia es el arma de los que leen a largo plazo. China condenó la operación en términos diplomáticos, habló de soberanía y derecho internacional, pero no amenazó, no rompió, no gritó. Dejó claro que sus compromisos energéticos seguirían vigentes con quien gobernara. Eso no es tibieza; es cálculoAsí que no confundan rivalidad imperial con liberación… las potencias no juegan por ideología; juegan por influencia » «La verdadera fuerza es la que no necesita alardear» recordó la profesora con voz de educadora con vasta experiencia. «Tolstoi lo expresó mejor, mi estimada profesora» replicó Anacleto«‘La guerra no la ganan los generales, la pagan los pueblos’. Y el pueblo venezolano ya ha pagado bastante.» Se hizo un corto silencio. Yo me limité a observar cómo se acomodaba sus lentes de carey. Su voz no subió; tampoco necesitaba hacerlo. «Y sí, desde las Naciones Unidas llegaron palabras duras, pero eso fue todo, ya que el derecho internacional es frágil cuando se enfrenta a quien controla las palancas del sistema. Así que mientras tanto, el sur global acelera mecanismos alternativos: comercio en monedas locales, acumulación de oro, sistemas financieros paralelos. Porque el dólar ya no es refugio incuestionable, sino una herramienta política.» «El miedo es el arma más barata del poder» citó el sindicalista, evocando a Bertrand Russell.  «Y el miedo, cuando se administra mal, despierta alianzas» respondió Anacleto. «Estados Unidos demostró excelencia táctica. Pero, como advertía Eduardo Galeano, “la historia es un profeta con la mirada vuelta hacia atrás”. Irak fue impecable en su primera semana. Libia también. Pero “el día después” siempre cuesta más que el desembarco. La captura de un líder no equivale a controlar un país. Treinta millones de personas, infraestructura frágil, migración masiva, servicios golpeados. Administrar no es desfilar. Y mientras Washington se desgasta en la superficie, Pekín consolida rutas, contratos y capacidad de refinación.» Apagó el cigarrillo contra el cenicero y encendió otro «Un relato que mezcla invasión, petróleo, decadencia imperial y victoria asiática tiene todos los ingredientes para volverse viral. Pero viral no es sinónimo de verdadero.» «¿Se derrumba la hegemonía?» preguntó el boticario, con cierto aire de ingenuidad. Anacleto negó con la cabeza. «No, camarita, no se derrumba; se erosiona como un acantilado. Y cada ola cuenta. Porque se crea un precedente delicado. Si un país poderoso puede acusar penalmente a un jefe de Estado extranjero y extraerlo bajo pretexto operativo, la puerta queda entreabierta para reciprocidades incómodas. Lo que es bueno para el pavo…» El refrán quedó suspendido sin necesidad de completarlo. La estudiante de sociología recordó una línea de Julio Cortázar: «Nada está perdido si se tiene el valor de proclamar que todo está perdido y hay que empezar de nuevo.»

Y Anacleto asintió. «El mundo está empezando de nuevo. Multipolar, incierto, más cínico quizá, pero menos ingenuo.» Encendió un cigarrillo y se quedó mirando el humo hasta que el ventilador lo disipó. «El algoritmo, ese dios invisible que amplifica consignas y entierra matices, ya decidió sus bandos. Para unos fue liberación; para otros, agresión. En la rueda de prensa pocos preguntaron por los costos reales, por las bajas omitidas, por las mentiras infladas.» Anacleto se puso de pie con la calma de quien ha dicho lo necesario. «Si hubo incursión, es condenable; si hubo exageración, es manipulable; si hubo propaganda, es predecible; si hubo silencio, es revelador. Los imperios no son benefactores. Son estructuras de interés. Pero lo que no es aceptable es la costumbre imperial de cruzar fronteras como quien cruza una calle. Desconfíen del que invade sonriendo… y también del que entierra demasiado rápido.» Ya de pie, Anacleto se fue a la barra. Pidió otro café. Miró el televisor sin sonido donde el mandatario norteamericano repetía superlativos. «Siempre exagera» dijo en voz baja«Y cuando miente sobre lo pequeño, también miente sobre lo grande.» Nadie habló. Afuera, la ciudad seguía viva. Anacleto concluyó sin levantar la voz: «Quien tenga ojos que vea; quien tenga corazón que sienta... pero, sobre todo… quien tenga materia gris que piense, medite y saque sus propias conclusiones.» El ventilador siguió girando. Y en la mesa quedó flotando algo más incómodo que el texto viral: La sospecha permanente de que la hegemonía, cualquiera sea, siempre deja cadáveres bajo la alfombra. El ventilador siguió girando.

Precedentes de incursiones y proyección unilateral de fuerza - La doctrina de proyección de poder de Estados Unidos no es coyuntural; es estructural. Desde la posguerra fría, Washington ha operado bajo el principio de “intervención preventiva” o “interés estratégico”. Podemos observar algunos precedentes relevantes: Irak (2003): una invasión basada en la tesis de armas de destrucción masiva que nunca fueron encontradas. Libia (2011): una intervención bajo mandato de protección civil que derivó en un cambio de régimen. Afganistán (2001–2021): una operación prolongada con objetivos redefinidos múltiples veces. En todos los casos, la capacidad técnica para intervenir estuvo fuera de discusión; lo controvertido fue el fundamento jurídico y político para hacerlo. El punto no es si pueden hacerlo. El punto es que históricamente lo han hecho. Ese antecedente vuelve verosímil cualquier relato de incursión, aunque no lo pruebe.

Opacidad, narrativa militar y construcción de invulnerabilidad – Siempre las grandes potencias construyen una imagen de superioridad operativa. Su invulnerabilidad es la narrativa de parte del disuasivo estratégico. Sin embargo, existen antecedentes de: Subregistro inicial de bajas en conflictos; Informes revisados años después por auditorías independientes; Fallas técnicas en sistemas de alto costo (programas aeronáuticos y navales incluidos). El portaaviones clase Ford ha sido objeto de debates en el Congreso estadounidense por sobrecostos y problemas técnicos en etapas de desarrollo.
La discusión pública sobre su rendimiento no es nueva. Cuando aparece un relato que mezcla una incursión exitosa y una ausencia total de pérdidas, activa una sospecha histórica: las potencias rara vez exhiben su vulnerabilidad en tiempo real. Eso no prueba que haya ocultamiento. Pero explica por qué la duda prende con rapidez.

Hegemonía, desgaste y competencia multipolar - El gasto militar estadounidense sigue siendo el más alto del mundo. Sin embargo: China ha incrementado sostenidamente su presupuesto de defensa en las últimas dos décadas; la presencia naval en el Indo-Pacífico se ha convertido en un eje estratégico central; las tensiones energéticas y rutas marítimas redefinen las alianzas. La teoría del “desgaste imperial” sostiene que las potencias no colapsan por un episodio, sino por la acumulación de costos financieros, sobre extensión militar y erosión interna de legitimidad. En ese marco, cualquier incidente, real o amplificado, es leído como síntoma. Pero un síntoma no es diagnóstico. Un imperio que “tose” no está necesariamente cayendo. Está mostrando fatiga.

 

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El Pepazo

hebertcolina Licenciado Hebert Colina periodista y columnista con más de 35 años de experiencia en el mundo del periodismo.