León Magno Montiel
@LEONMAGNOM
En el aeropuerto Grano de Oro, diseñado por los arquitectos Raúl Villanueva, Chateing y el belga León Höet, ubicado en el oeste de la ciudad de Maracaibo, unas 20.000 personas recibieron al pelotero ídolo: Luis Aparicio Montiel.

Fue el 20 de octubre de 1956, en ese momento «El Pequeño Luis» solo tenía 22 años de edad y recién había ganado el premio «Novato del año» de la Liga Americana con el uniforme de Medias Blancas de Chicago, donde era el campocorto titular.
Unos meses antes, le había entregado el guante, como en una carrera de relevo, su compatriota Alfonso Chico Carrasquel.
El periodista Juan Vené, quien tenía 27 años de edad, realizó la brillante cobertura del evento deportivo tan trascendente, manifestación de apoyo de sus compueblanos llena de un alto sentido de zulianía, de arraigo e identidad.
Luis Ernesto Aparicio Montiel jugó en la Liga Americana por 18 temporadas, siempre fue titular de la posición 6 (ShortStop), con Orioles de Baltimore, Medias Rojas de Bostón y con Mesias Blancas de Chicago.
Fue campeón del mundo en 1966 con Oropéndolas, ganó nueve guantes de oro, hizo del robo de bases su arma letal con 506 almohadillas estafadas en total en su carrera en la MLB.
En 1973 se retiró por la puerta grande, dignamente, con un récord impresionante: estuvo en 18 «Opening day» (día inaugural de la temprada) como titular de campocorto, nunca jugó otra posición, nunca fue suplente de nadie.
En 1984 fue exaltado al Hall de la Fama con el 86% de los votos de los 400 cronistas afiliados a MLB.
Allí, en ese salón donde solo ha entrado el 3% de los peloteros que han sido Grandes Ligas, ha permanecido como el único venezolano, en solitario con su placa de oro en Coopertown.
Comparte honores con Roberto Clemente de Puerto Rico y Juan Marichal de República Dominicana, Tany Pérez de Cuba y Mariano Rivera de Panamá: Ellos son las cinco cumbres más elevadas del beisbol latinoamericano.
Sin duda, el mejor pelotero que ha dado Venezuela y por mucho, es Luis Aparicio Montiel,
la historia lo confirma.
El Pepazo







