martes, agosto 4, 2026
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La jugada de Delcy que muchos no entendieron: la Real Politik que enterró al imperio…

 

El ventilador de El Bohemio giraba con esa lentitud que precede a las revelaciones. Sobre la mesa del rincón, Anacleto tenía desplegado un mapa energético de Venezuela y varios recortes de prensa internacional. A su alrededor, la profesora, el coronel retirado, el boticario, el viejo periodista, Carmen y el pichón de periodista esperaban. En una mesa cercana, desconocidos escuchaban con atención.

El pichón de periodista fue el primero en hablar. «Anacleto, esto es confuso. Dicen que Delcy le está entregando todo el petróleo a Estados Unidos, que la Revolución bajó los brazos, que nos estamos rindiendo. ¿Es eso verdad?»

Anacleto no respondió de inmediato. Encendió un cigarrillo con esa parsimonia de quien sabe que la verdadera política no se entiende con el corazón, sino con la cabeza fría. Exhaló el humo hacia el techo y lo vio deshacerse contra las aspas. «Camarita, la política real domina por completo el escenario venezolano. Y si queremos que el análisis sea serio, equilibrado y coherente, debemos dejar de lado las emociones y observar los hechos con la mayor racionalidad posible.»* Señaló la hoja con la colilla humeante. «Lo que está haciendo Delcy Rodríguez no es rendición. Es una jugada de ajedrez que pocos entienden porque están mirando el tablero desde la emoción, no desde la estrategia.»

Un desconocido de la mesa cercana, con una libreta en la mano, intervino con voz firme. «Pero Don Anacleto, ¿no es cierto que Estados Unidos abrió una cuenta para depositar los fondos de la venta del petróleo venezolano? ¿No es eso entregar el control?»

Anacleto lo miró fijamente, apagó un cigarrillo y encendió otro, su ritual del pensamiento. «Camarita, ese es el error del principiante. En la Real Politik, las expresiones de deseo, el romanticismo, los eslóganes y las reacciones impulsivas no sirven para alcanzar objetivos concretos. Lo que Delcy hizo fue aprovechar la necesidad de Estados Unidos para abrir una cuenta que, aunque de momento controlada por Washington, ha permitido que ingresen 13.000 millones de dólares a nombre de Venezuela. Y luego, cuando la presión mediática arreció, Estados Unidos anunció el desbloqueo de 30.000 millones adicionales. La pregunta no es si el dinero está en una cuenta gringa. La pregunta es quién está ganando tiempo y quién está perdiendo la paciencia.»

La profesora, con esa precisión de archivo que la caracteriza, desplegó el comunicado de la OFAC. «Además, Estados Unidos ha emitido una resolución que exonera a los bancos que hagan gestiones con Venezuela. Eso no es un acto de buena voluntad. Es una confesión de necesidad. El pedófilo necesita el petróleo venezolano más de lo que Delcy necesita el permiso gringo. Y en esa asimetría, camaritas, está la clave de la jugada.»

El coronel retirado, con su voz grave, se inclinó sobre la mesa. «Anacleto, ¿y el Comando Sur? Dicen que se retiran. ¿Es cierto?»

Anacleto soltó una carcajada breve, seca, sin alegría. «Coronel, es cierto. El Comando Sur confirmó oficialmente su retirada de Venezuela. Cerca de 2.000 efectivos, buques anfibios, aviones C17 y C130, helicópteros y equipos especializados ponen punto final a una misión que desató atención internacional. El general Donovan confirmó públicamente que las últimas unidades extranjeras abandonaron el territorio venezolano sin lograr sus objetivos. Se van con las manos vacías y el rabo entre las piernas, demostrando que ninguna potencia extranjera puede pisotear la soberanía de los pueblos dignos.»

El boticario, fiel a su papel de ingenuo estratégico, movió la cabeza. «Pero Anacleto, ¿y si es una trampa?… ¿Y si regresan?»

Anacleto exhaló una bocanada de humo con lentitud deliberada. «Camarita, la dinámica internacional cambia permanentemente y Delcy entiende perfectamente esa realidad. El pedófilo va encaminado a perder las elecciones de medio término. El escenario político estadounidense puede cambiar rápidamente. ¿Será el pedófilo el último presidente sionista de USA?» golpeó la mesa con la palma de su mano y dijo: «Y mientras tanto, nosotros hemos ganado tiempo. Tiempo para consolidar alianzas, para renegociar deudas, para que el mundo multipolar siga tejiendo esa red de alternativas que hace que cada nueva sanción sea menos letal que la anterior.»

Carmen, que había estado escuchando desde la barra, dejó el trapo y se apoyó en el mostrador. «Anacleto, y la gente que critica a Delcy. Los que dicen que se rindió, que entregó el petróleo, que entregó la soberanía.»

Anacleto apagó un cigarrillo y encendió otro, su ritual del pensamiento. «Carmen, resulta difícil comprender a quienes sostienen que Venezuela debería haber respondido militarmente a Estados Unidos. Una guerra abierta habría significado consecuencias humanas, económicas y sociales de una magnitud muchísimo mayor que el doblete sísmico. La política exige leer las correlaciones de fuerza y el contexto, no lanzar consignas desconectadas de la realidad. El chavismo logró mantener al Estado funcionando, preservar sus instituciones, conservar cohesionadas a sus fuerzas armadas y sostener su conducción política mientras desarrolla una negociación con Estados Unidos sin abandonar completamente sus posiciones. Eso no es rendición. Es estrategia de supervivencia.»

El viejo periodista, con esa sabiduría de quien ha visto demasiados naufragios, intervino. «Anacleto, y los aliados que ahora critican. Los que antes se decían revolucionarios y hoy repiten las consignas del enemigo.»

Anacleto sonrió, esa sonrisa de quien sabe que la coherencia no es un don, sino una decisión. «Camarita, algunas personas que durante años se definieron como aliados de la Revolución Bolivariana hoy adoptan versiones impulsadas por sectores enfrentados al chavismo. Desde esa perspectiva, terminan creyendo antes en los discursos del pedófilo que en las declaraciones de Delcy Rodríguez. Esa es la prueba del fuego, camaritas. Son precisamente los momentos más difíciles los que terminan mostrando quiénes permanecen firmes y quiénes toman distancia. Y como dice el refrán: «La masa no está pa’ bollo». No todos tienen la estatura para entender la Real Politik.»

La estudiante de sociología, que había estado tomando notas, levantó la vista. «Anacleto, y el secuestro de Maduro. ¿Cómo encaja en todo esto?»

Anacleto la miró con ternura, esa que reserva para las preguntas que duelen porque son verdad. «Mi niña, Nicolás Maduro, a pesar de estar secuestrado en una cárcel de Nueva York, sigue siendo el presidente electo. El propio hijo de Nicolás dice que habla con su padre y que Nicolás apoya el rumbo del gobierno de Delcy Rodríguez. El chavismo se caracteriza precisamente por especular con los tiempos políticos, esperando el momento más conveniente para consolidar cada paso. Si por fin las sanciones continúan flexibilizándose y las inversiones regresan a Venezuela, se habrá conseguido un logro político de enorme importancia. Porque Venezuela necesita inversiones y Estados Unidos necesita petróleo. Y en esa necesidad, camaritas, está la clave de la negociación.»

El coronel retirado, con su voz grave, sentenció: «Sun Tzu afirmaba que nunca debe librarse una guerra si no existen posibilidades reales de ganar.»

Anacleto asintió, golpeando suavemente la mesa con los nudillos. «Y Maquiavelo sostenía que la principal obligación de un gobernante es garantizar la permanencia del Estado. Desde esa lógica, Delcy Rodríguez actúa como una diplomática experimentada, consciente de cuáles son las prioridades del momento. No está regalando petróleo. Está vendiendo tiempo. Y el tiempo, camaritas, es el recurso más valioso en una guerra asimétrica.»

Se levantó y caminó hacia la barra. Carmen le sirvió un café sin preguntar. Se sentó en el taburete, de espaldas a la mesa, pero con la voz clara y fuerte soltó: «Simón Bolívar dijo que «la soberanía es la autoridad suprema de un pueblo para regirse por sí mismo». Y eso, camaritas, es lo que está en juego. No el control de una cuenta bancaria. La soberanía de un pueblo que ha decidido resistir sin inmolarse. No es la presidenta encargada la que está amenazada y siente miedo. Es Venezuela toda la que fue amenazada. Y por eso la presidenta llamó a la Unidad Nacional.»

Dio un sorbo de café y continuó: «Chávez lo dijo muchas veces: “hacer una revolución no es fácil. Estamos tocando intereses, estamos golpeando el poder de los que siempre tuvieron el poder por 200 años en Venezuela. Movimos la mata y les causamos su propio terremoto. Y ellos han respondido… pero nosotros también. La revolución es como un gran río que va decantando, va poniendo a cada quien en su lugar. Y hoy, camaritas, el río está decantando a los que entienden la Real Politik y a los que prefieren el consuelo de las consignas.»

Se levantó de la barra y caminó lentamente hacia la puerta. Me hizo una seña. Se detuvo en el umbral, se medio volteó, con esa costumbre que ya es su sello y cerró diciendo: «Galeano escribió que «la dignidad es un lujo que solo pueden permitirse los que no tienen nada que perder». Nosotros, camaritas, hemos perdido mucho. Pero no hemos perdido la dignidad. Así que no le tengamos miedo a la contradicción histórica. Hay una gran mancha en nuestras relaciones porque cruzaron la línea roja, atacaron, agredieron, mataron, invadieron y secuestraron al presidente y a la primera dama. Es una mancha en las relaciones entre los Estados Unidos y Venezuela. Y dijimos que esa mancha, lo juramos, frente a nuestros héroes y heroínas, la íbamos a dirimir diplomáticamente, cara a cara, porque no hay otro camino para preservar la paz. Y el camino, camaritas, aunque parezca lento, está dando resultados. El Comando Sur se retira, las sanciones se flexibilizan, el petróleo se vende, el tiempo se gana… y la revolución, a pesar de todo, sigue en pie.»

Salió y yo detrás de él. La puerta de El Bohemio se cerró con un golpe suave. Afuera, Maracaibo seguía su curso, con sus escombros, su calor y su terquedad infinita. El ventilador siguió girando. Y en el silencio de El Bohemio, la pregunta quedó flotando en el aire, como el humo que todavía no se disipa: ¿Dio resultado la estrategia de paz de Delcy con el apoyo del chavismo?

La Real Politik como método: el arte de negociar sin rendirse – La estrategia de la presidenta encargada Delcy Rodríguez se inscribe en la tradición de la Real Politik, donde los intereses materiales y la correlación de fuerzas determinan las decisiones. Desde una lectura inspirada en el materialismo histórico, la política está profundamente condicionada por los intereses económicos. Bajo esa interpretación, la estrategia de Delcy Rodríguez consistiría en aprovechar la enorme necesidad de Estados Unidos de acceder al petróleo venezolano para ampliar el margen de negociación, ganar tiempo y favorecer la supervivencia del Estado. Sun Tzu escribió que «la suprema excelencia consiste en someter al enemigo sin luchar». Venezuela no ha luchado militarmente, pero ha sometido al imperio a la paciencia estratégica. La retirada del Comando Sur es la prueba de que la estrategia funciona.

El control de los fondos: una trampa que se volvió contra el imperio – La apertura de una cuenta en Estados Unidos para depositar los fondos de la venta de petróleo fue presentada como una rendición, como un tutelaje. Sin embargo, la jugada ha resultado ser un boomerang. Trece mil millones de dólares han ingresado a nombre de Venezuela, y la presión mediática estadounidense obligó a Washington a anunciar el desbloqueo de 30.000 millones adicionales. La resolución de la OFAC que exonera a los bancos que negocien con Venezuela es una confesión de necesidad. Maquiavelo escribió que «el príncipe debe ser zorro para conocer las trampas y león para espantar a los lobos». Delcy ha sido zorra al tender una trampa que el imperio no ha sabido esquivar.

La retirada del Comando Sur: el fin de la ilusión imperial – El repliegue definitivo de las fuerzas estadounidenses en Venezuela confirma que la estrategia de ocupación encubierta ha fracasado. Cerca de 2.000 efectivos, buques anfibios, aviones C17 y C130, helicópteros y equipos especializados abandonan el país sin haber logrado sus objetivos. El historiador Paul Kennedy observó que «los imperios declinan cuando el costo de mantener su hegemonía supera los beneficios de ejercerla». En Venezuela, el costo de la presencia militar estadounidense resultó insostenible. La soberanía de un pueblo organizado, dirigido por Nicolás Maduro desde la prisión y Delcy Rodríguez en el terreno, ha demostrado ser más fuerte que los misiles y las amenazas del imperio.

El Pepazo

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