En momentos de gobernar podemos citar dos variantes de la improvisación que es la improvisación en la política y la improvisación como política; aunque las ambas pueden ser perjudiciales se entiende una como ocasional y la otra una manera de gobernar.
En una oportunidad se le preguntó a alguien cómo sería un buen político: realizando un análisis se podría decir que en la política no puede haber improvisación; no se puede, ni se debe permitir que a un cargo público lleguen personas sin oficio político y que desconocen la esencia de la política.
Para dedicarse al arte de gobernar, la persona debe tener altos valores de honestidad, sentido de la justicia, de la honorabilidad, de fidelidad; pero sobre todo una gran sensibilidad social, porque quien no es sensible a los problemas de la sociedad no va hacer nada por solventarlos.
El gobernante improvisado se rodea de un tren ministerial de aduladores que no se atreven a cuestionarlo por temor a perder sus privilegios, y se corre el peligro que se le suban los humos a la cabeza y comience a creerse la pepa del queso», expresión popular en el estado Zulia utilizada para describir a alguien o algo de inmejorable calidad, lo mejor de lo mejor o el centro de atención. El dirigente político no es suficiente que sea honesto, tiene sino tiene que serlo.
Porque escribo estas líneas, solo porque a esta hora nuestro país Venezuela está en paz y eso no es poca, sufriendo un ataque certero y criminal de un imperio, es posible que alguien pueda pensar que a cambio de ¿Qué?. Eso evidencia que había un plan establecido en caso de una agresión externa, una prueba de ello es que se tenía un artilugio jurídico como el “decreto de conmoción externa” que le otorga al gobierno poderes especiales para adoptar medidas de seguridad en medio de la escalada con Estados Unidos.
En declaraciones emitidas por el jefe de estado, Nicolás Maduro, en 2025 «Ya arrancó el proceso de consulta del decreto constitucional de estado de excepción para decretar un estado de conmoción exterior, de acuerdo a la Constitución, y proteger a nuestro pueblo, proteger nuestra paz, nuestra estabilidad, los alcances en todas las direcciones del decreto de estado de conmoción exterior si Venezuela fuera agredida», señaló Maduro en su programa de televisión Con Maduro+.
Por su puesto, las voces disidentes nunca van a faltar, sospechas de traición, conspiraciones y un sin número de situaciones que nos harán dudar, de nuestras convicciones, cuando se llegase a suceder, con ahora como un supuesto negado; que se llegase a comprobar que nuestro presidente Nicolás maduro fue traicionado, no con evidencias sino con pruebas seremos de las primeras voces en denunciar tal alevosía, pero en mi humilde opinión antes de la agresión Norteamérica lo que veo es un plan bien elaborado para enfrentar con las armas de la razón y la paz, donde nuestra mejor arma es la diplomacia sin que se vea afectada nuestra soberanía.
Voy a concluir con estas sabias palabras de Eduardo Galeano: “Las guerras mienten. Ninguna guerra tiene la honestidad de confesar: ‘Yo maté para robar’. Siempre alegan nobles causas: Paz, Dios, civilización, progreso, democracia… Y, por si eso no bastara, ahí están los grandes medios dispuestos a inventar enemigos imaginarios para justificar convertir el mundo en un gran manicomio y un inmenso matadero.”
El Pepazo






