Debo reconocer que la materia nuclear no es mi fuerte, pero en los últimos días por la presunta polémica del supuesto robo del uranio venezolano quise empaparme en la materia para no pecar por inocente aunque desde mi época de estudiante del liceo mi profesor de física nos hablo de la existencia en Venezuela de este reactor para fines pacíficos pero ya para esa época ya estaba inactivo.
Todo comienza en la época de Pérez Jiménez en Pipe, una zona del estado Miranda, donde instaló y construyó un reactor nuclear, uno de los primeros de Latinoamérica, el RV-1; dicho reactor se edificó con el respaldo del gobierno norteamericano del presidente D. Eisenhower en un programa titulado «Átomos para la Paz”.
Tras bambalinas de este proyecto estaba el científico venezolano el Dr. Humberto Fernández Morán una de las mentes más brillante que ha concebido esta tierra en el siglo XX. El instituto que hoy conocemos como el IVIC, tras la caída del gobierno de Pérez Jiménez la persecución política pudo más que la ciencia y la tecnología y Fernández Moran fue desterrado condenando el reactor a la falta de presupuesto un sabotaje que dura varios decenios.
En el año 1997 ocurrió el cierre total para ese entonces parte del combustible fue devuelto a su país de origen, porque así lo estipulaba una obligación legal internacional que acuerda que, una vez gastado el material o cesadas las operaciones, el uranio debe volver a su país de origen para evitar la propagación de armas. Pero según las autoridades una cantidad residual pequeña con un enriquecimiento de 20 por ciento quedo en las instalaciones, el hecho más grave de todo esto es que el pasado 3 de enero las instalaciones del IVIC fueron bombardeadas y 2 misiles cayeron a escasos 50 metros del reactor que aunque apagado poseía material radioactivo para contaminar buena parte de la población venezolana y solo Dios sabe cuántos muertos hubiese ocasionado. Por cierto la responsabilidad no hubiese sido de los venezolanos sino de quienes trajeron sus misiles, una reacción en cadena de este material sería devastador lo que llaman bomba sucia.
El cuento de vaquero de la entrega de la soberanía es otro pote de humo para no responsabilizar a los verdaderos culpables, era un material muy sensible y había que hacer la entrega controlada; el uranio del reactor de Pipe no era propiedad de Venezuela, los contratos originales de la era Eisenhower y las normativas del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), ese combustible se entregó bajo una modalidad de arrendamiento y «préstamo».
Gracias a Dios se lo llevaron, una preocupación menos y la Presidenta Delsy Rodríguez solicitó la extracción; porque qué hacemos nosotros por casi 30 años con un material peligroso que no es nuestro en custodia.
Ahora yo entiendo por soberanía preservar la seguridad de nuestro pueblo.
“El sistema de gobierno más perfecto es aquel que produce mayor suma de felicidad posible, mayor suma de seguridad social y mayor suma de estabilidad política.” Simón Bolívar el 15 de febrero de 1819 en el Congreso de Angostura.
El Pepazo




