jueves, junio 11, 2026
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Domingo de culebrones, fuentes fantasma y una que otra mentirita fresca…

 

Luis Semprún Jurado

El Bohemio tenía ese aroma a domingo que solo se consigue cuando el café se mezcla con el rumor de que el columnista radical volvió a la carga. Carmen, que ya conoce la rutina, tenía la cafetera lista y los ánimos preparados. En la mesa del rincón, Anacleto desplegó la columna como quien extiende un mapa de minas. El pichón de periodista, la profesora, el coronel retirado, el boticario, el viejo periodista, Carmen y varios más, que no conozco, esperaban, para ver qué diría Anacleto de la publicación. Yo también.

«Camaritas» dijo Anacleto, ajustándose los lentes de carey. «Hoy tenemos un material extenso. No es una columna, es un culebrón de capítulo semanal con 17 puntos. Pero no se preocupen: no vamos a morir en el intento. Vamos a desmontar lo que haya que desmontar, porque este tipo es como el que siembra matas de auyama: echa la semilla, la riega con especulación, y espera que el lector compre la cosecha antes de que brote.»

El pichón de periodista levantó la mano. «Dice que tiene un dato «no confirmado de manera oficial» sobre una supuesta reunión entre Delcy Rodríguez y María Machado en Europa, que las dos están por allá, que podrían coincidir, que la transición se aceleraría.»

Anacleto encendió un cigarrillo con esa parsimonia de quien sabe que las mentiras, como el humo, se disipan solas. Exhaló hacia el techo. «Camarita, «no confirmado de manera oficial» es el comodín favorito de este tipo. Es como el que dice «con perdón de la palabra» antes de soltar un insulto. La frase es tan reveladora como vacía. Si no está confirmado, lo inventa, si no… ¿para qué lo publica? Lo hace para sembrar la duda, para que el lector se quede con la idea de que algo se mueve, aunque no se mueva nada. Es la técnica del humo sin fuego: mucho vapor, cero calor.»

La profesora, con esa precisión que la caracteriza, añadió: «Y además, camaritas, la “señora” Machado tendría que ponerse a derecho ante la justicia venezolana por el delito de traición a la patria, tipificado en el Código Penal Venezolano, Artículos 128 al 133. Su delito está ampliamente demostrado. No es opinión, es ley. Pero este señor, que tanto cita la Constitución y las Leyes cuando le conviene, parece olvidar que existen.»

«Como dice el refrán» remató Anacleto, «»Del dicho al hecho hay mucho trecho». Y del «no confirmado oficialmente» a la verdad, camaritas, hay un abismo que este señor cruza con los ojos cerrados.»

El coronel retirado intervino. «Aquí habla de una reunión en República Dominicana entre Claver-Carone y una delegación del «Rodrigato». Que les exigieron menos dilaciones, que la delegación regresó preocupada.»

«Coronel, eso es lo que en el oficio llamamos «nido de palomas». ¡Reuniones fantasmas con delegaciones fantasmagóricas! Las exigencias de la Casa Blanca, si existieran, las haría públicas el «felon convicted». Ese no necesita mandaderos para eso. Pero este tipo vive de las reuniones secretas, porque lo secreto, camaritas, no se puede verificar. Y lo que no se puede verificar, se puede inventar. Es la ley de la selva informativa: si no hay pruebas, las invento.» remató Anacleto

El viejo periodista soltó una carcajada. «Y luego dice que los representantes del régimen regresaron «muy preocupados». ¿Cómo lo sabe? ¿Se subió con ellos en el avión? ¿Los acompañó en el carro desde el aeropuerto? Especulaciones, camaritas. Solo eso.»

El boticario, fiel a su papel de ingenuo estratégico, preguntó: «Anacleto, aquí dice que hay que darle un voto de confianza a la Machado. Que no se puede presionar demasiado a Estados Unidos, que se debe jugar con los tiempos…»

Anacleto apagó un cigarrillo y encendió otro, su ritual del pensamiento. «Camarita, este señor le pide a sus lectores que le tengan paciencia a la Machado, que soporten a los «indeseables» que la rodean, que entiendan que no puede excluir a nadie porque la «realidad se lo impone». Es la teoría del mal menor llevada al absurdo. Y luego suelta la perla: «no hay que criticar a Estados Unidos ni al pedófilo, porque están haciendo lo que se puede y ya lograron tener a Maduro en prisión». Eso no es periodismo, camaritas. Es propaganda con pretensiones de análisis

La profesora cerró su cuaderno con un gesto seco. «El que vea la foto del cierre de esa reunión en Panamá, camaritas, sale derechito a vomitar por los personajes que la acompañan en esa «mesa de sinvergüenzas». Pero este tipo pide comprensión, porque la comprensión, camaritas, es la moneda con la que se paga el silencio.»

El pichón de periodista volvió a la carga. «Anacleto, dice que hay una conspiración contra la Machado; que están regresando «indeseables» con salvoconductos negociados por Zapatero; que Guaidó y Leopoldo López van a volver en cualquier momento.»

Anacleto exhaló una bocanada de humo con una lentitud deliberada. «Camarita, este tipo parece olvidar que tanto Guaidó como la Machado andaban por toda Venezuela como Pedro por su casa, antes de irse. No son «perseguidos políticos», así ellos lo aleguen. La tranquilidad de Guaidó solo se veía interrumpida cuando el pueblo se lo encontraba y lo encaraba. En cambio, Leopoldo sí tiene cuentas pendientes con la justicia: es un prófugo. Y la Machado también las tiene ahora. Eso, camaritas, no es «persecución política». Es justicia aplicada. Pero este señor confunde una cosa con la otra porque le conviene.»

«Y lo de los salvoconductos» dijo la profesora «es una pregunta interesante. Si ninguno de ellos es perseguido político, ¿por qué necesitan un salvoconducto? Ellos mismos se auto denominaron así para tratar de lograr una estadía segura en el país de las hamburguesas. Muchos hasta compraron oficios a VP que los acreditaran como «perseguidos políticos». Eso, camaritas, no es asilo. Es teatro migratorio

El coronel retirado, con su voz grave, intervino: «Anacleto, aquí dice que la visita del general Caine no es casual, que vino a dictar nuevas líneas de acción a los Rodríguez, y que supuestamente Jorge Rodríguez dijo: «estamos caídos».»

Anacleto desbordó de sarcasmo: «Coronel, de nuevo «supuestamente dijo». La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, fue públicamente clara al decir: «Aquí nadie viene a dar órdenes porque aquí quien manda es el pueblo». Eso, camaritas, es un hecho. Las especulaciones de este señor, en cambio, son nidos de palomas sobre nidos de palomas. No hay una sola prueba, no hay una sola fuente con nombre. Solo el «supuestamente» que lo cubre todo.»

El boticario se inclinó sobre la columna. «Anacleto, aquí habla de la auditoría en la Alcaldía de Maracaibo. Dice que «aunque no hay nada oficial ni extraoficial», hay señales claras del miedo de Di Martino. Una fuente le dijo: «Hermano aquí hay una dictadura. Todos tememos que nos revisen el teléfono».»

Anacleto soltó una carcajada breve. «Camarita, fíjese bien: «aunque no hay nada oficial ni extraoficial». O sea, no tiene ni un solo indicio y sin embargo, escribe. Porque este señor tiene un problema personal con el alcalde Di Martino. Lo ha confesado él mismo en columnas anteriores. Todo lo que escribe sobre la Alcaldía debe leerse con esa lupa: no es información, es rencor con espacio en la prensa. Y la mejor respuesta a sus ataques la da el pueblo al ver las obras que hacen de Maracaibo una mejor capital.»

El pichón de periodista, con los ojos abiertos como platos, preguntó: «Anacleto, aquí dice que la misma fuente del SEBIN le pasó la lista de 20 nombres. Faltan 8, que son militares. Y hasta publicó una infografía con los nombres.»

Anacleto apagó un cigarrillo y encendió otro. «Camarita, esto no es periodismo. Es un culebrón con pésimo guión. El colega nos invita a descubrir los últimos ocho nombres en el próximo capítulo. Es la técnica del «continuará»: engancha al lector con la promesa de la próxima entrega. Pero déjeme decirle algo: una fuente de muy alto nivel del SEBIN, o al menos alguien que dice serlo, me informó que todo eso es mentira. O, como dicen ahora, Fake News. ¿A quién le creemos? ¿Al que tiene nombres pero no pruebas, o al que no tiene ni nombres ni pruebas? En este oficio, camaritas, la respuesta es clara: al que tiene pruebas. Y aquí, pruebas, no hay ninguna.»

La profesora añadió con su voz medida: «Y fíjense en la estrategia: presenta una lista de 20 nombres, algunos muy conocidos, otros tan desconocidos que no tienen «huella digital». Eso es la técnica del collage informativo: mezcla lo verificable con lo inverificable, lo público con lo inventado, y el lector no puede separar la paja del trigo. Pero la paja, camaritas, por más que la pinten de oro, sigue siendo paja.»

El viejo periodista, con esa sabiduría de quien ha visto demasiados eventos políticos, comentó: «Anacleto, hace cuentas de los gastos de la convención de Voluntad Popular. Habla de más de 100.000 dólares. Se pregunta de dónde sale el dinero, si el partido está en extinción.»

Anacleto sonrió, esa sonrisa de quien sabe que la pregunta es buena, pero el que la hace tiene intereses. «Camarita, la pregunta es válida. ¿De dónde saca Voluntad Popular tanto dinero? No lo sé. Pero este señor tampoco lo sabe. Lo insinúa. Y al insinuar, construye una narrativa: «hay financiamiento oscuro». Que lo haya o no, no lo sabe. Pero la insinuación, camaritas, es una forma de difamación sin responsabilidad. Porque si la investigación resulta cierta, él «lo dijo primero». Si resulta falsa, él «solo preguntó». Es la técnica del tanteador: tira la piedra y esconde la mano.»

El boticario preguntó con curiosidad: «Anacleto, dice que hay una campaña para abrir espacios a los «opositores indeseables». Que Guaidó aparece en videos hablando de unidad, que periodistas aliados piden un perdón colectivo.»

Anacleto exhaló el humo con una lentitud deliberada. «Camarita, yo entiendo por qué este señor trata este tema. Quiere crear la impresión de que esos personajes son «perseguidos políticos» porque así se vendieron al llegar y pedir asilo en Estados Unidos. Trata de hacer creer que el gobierno está interesado en que regresen para que le quiten votos a la Machado. ¿Cuáles votos y para qué elección? Aquí habrá presidenciales en el 2031, de acuerdo con la Constitución. Y a menos que la metan justificadamente en chirona por traición a la patria, la Machado está inhabilitada hasta entonces. Eso, camaritas, no es opinión, es ley

El pichón de periodista señaló la columna. «Anacleto, habla de que la casita está en emergencia, que convocaron una reunión de la DER sin agenda, que Rosales decide todo. Y que parece haber comenzado la cuenta final para la salida de Nora Cecilia.»

«Camarita, eso se lo dejo a Manuel Rosales para que responda. Es su partido.» soltó Anacleto, como rezongando «Pero permítame una reflexión: este señor critica a Rosales por «decidir todo». ¿Y él qué hace? Decide qué publica, decide qué oculta, decide a quién ataca y a quién defiende. La diferencia, camaritas, es que Rosales fue electo por alguien. Este señor, en cambio, se autoproclamó juez y verdugo de la política zuliana. Como dice el refrán: «En casa de cuchillos, espera una cuchillada»

El boticario insistió. «Anacleto, dice que la oposición aún no conecta con la gente, que el acto de la PUD en Maracaibo fue un fracaso, que Vente Zulia no movilizó.»

Anacleto se tomó su tiempo para responder, «Camarada, puede que tenga razón en eso. Pero una golondrina no hace verano. Que un acto sea un fracaso no significa que la oposición entera esté muerta. Este señor generaliza a partir de un dato. Es la técnica de la muestra sesgada: elige lo que le conviene, lo presenta como tendencia, y el lector se queda con la idea de que todo es un desastre. Pero la realidad, camaritas, es más compleja que sus titulares.»

La estudiante de sociología, callada hasta entonces, alzó la mano e intervino: «Anacleto, dice que Enrique Márquez es un supuesto «candidato alternativo de izquierda», que Juan Barreto asegura que tiene 23% en las encuestas y que la Sayona va en caída libre.»

Anacleto soltó una carcajada breve. «Profesora, Barreto es el mismo que fue alcalde metropolitano por el chavismo y que entre 2023 y 2024 fue parte del montaje de la candidatura folclórica del Conde del Guácharo. Ese es el aval de la encuesta. Este señor critica a Barreto por hacer por Enrique Márquez lo que él hace por la señora Machado. Como dice el refrán: «Dime de qué presumes y te diré de qué careces». Él presume de objetividad, pero sus preferencias están a la vista.»

El sindicalista, con tono de incredulidad, preguntó: «Habla de Lester Toledo. Dice que gasta miles de dólares en estructuras de VP, que paga 1.500 dólares mensuales a cada jefe de parroquia, que tiene un presupuesto exorbitante. ¿De dónde saca tanto dinero?»

Anacleto apagó un cigarrillo y encendió otro. «Camarita, la pregunta es válida. No lo sé. Pero una fuente interna de alto rango, como las que usa este tipo, me informa que él fue a pedir cacao a la sede de VP y «el feo» les ordenó que no le pararan bolas porque no era confiable. Ahí les dejo eso. Como dice el refrán: «El que se fue pa’ Villa, perdió su silla». Y este tipo, camaritas, parece haber perdido varias.»

El viejo periodista soltó una carcajada. «Anacleto, esto es patético. Dice que por 5 dólares, desayuno, transporte y dos paquetes de harina Pan, están reclutando gente para recibir a Elimar Díaz en el aeropuerto. Y que el mensaje es de Avilio Troconis.»

Anacleto también soltó una carcajada: «Camarita, un conocido mío, dirigente de los «justicieros», me informó que el periodista radical «anda picao» porque los amarillos no le paran bola. Lo tienen relegado al olvido. Por eso les inventa cosas sin sentido. Tampoco me explicó más. Como dice el refrán: «Perro que no tiene dueño, cuando ve cualquier sombra ladra». Y este señor ladra porque no tiene dueño, pero también porque es el único oficio que conoce.»

La profesora cerró su cuaderno. «Anacleto, insiste con los salvoconductos. Dice que los hay rápidos con Zapatero, lentos con otros padrinos, y condicionados para participar en la conspiración.»

«Profesora,» refunfuñó Anacleto, «la pregunta de las cien mil lochas es: si ninguno de ellos es perseguido político, ¿por qué necesitan un «salvoconducto»? Ellos mismos se auto denominaron así para tratar de lograr una estadía segura en Estados Unidos. Y muchos hasta le compraron a VP “constancias” que los acreditan como «perseguidos». Eso, camaritas, no es asilo. Es turismo con diploma

El sindicalista, con aire de desorientado, señaló la columna. «Anacleto, dice que PDVSA emitió un comunicado ordenando que el combustible  de aviones se pague a una cuenta del Departamento del Tesoro de Estados Unidos. Que eso demuestra la sumisión.»

Anacleto exhaló una bocanada de humo con una lentitud deliberada. «Camarada, ¿será que la materia gris que debiera tener este tipo no le da para pensar lo que realmente hay detrás? Venezuela acaba de firmar convenios comerciales con India. El pago del petróleo que le venda irá a las arcas del Banco Central de Venezuela, no a la OFAC, y no será en dólares. Pero este señor prefiere la versión de la sumisión, porque la sumisión vende más que la soberanía. Es la técnica del titular fácil: el que escandaliza, no el que informa.»

El boticario, que conoce el tema por su oficio, preguntó: «Anacleto, aquí habla de una sociedad entre Ziad Abd-El Kader y Omar Barrios. Dice que los proveedores están suspicaces porque Barrios es mala paga y el árabe cumple.»

Anacleto sonrió, esa sonrisa de quien sabe que el chisme a veces se cuela hasta en las mejores columnas. «Camarita, si hacen negocios, los critica; si no hacen, también. Porque parece que no está contento con nada. Como dice el refrán: «El que no se conforma con poco, no merece nada». Este tipo nunca se conforma. Por eso su columna es larga, pero sus pruebas, cortas.»

Anacleto se levantó y caminó hacia la barra. Carmen le sirvió un café sin preguntar. Se sentó en el taburete, de espaldas a la mesa, y con voz fuerte y clara, dijo: «Hemos recorrido 17 puntos; hemos visto la técnica: fuentes sin nombre, reuniones sin confirmar, listas que nunca se publican completas, cuentas de gastos ajenos, críticas a quienes toman decisiones, y una colección de «nidos de palomas» que haría las delicias de cualquier ornitólogo. ¿Y qué aprendimos?» Dio un sorbo al café y continuó: «Aprendimos que este tipo no parece periodista, sino un titiritero del rumor. Mueve los hilos, inventa las fuentes, construye las conspiraciones, y espera que el público aplauda. Pero el público, camaritas, no es tonto. El público se cansa, distingue, y cuando se cansa, apaga el televisor, cierra el periódico, bloquea la cuenta. ¿Y entonces qué queda? Queda “El Bohemio”, camaritas, queda la tinta verde, queda la verdad, aunque duela… y queda la certeza de que, como dice el refrán: «La mentira tiene patas cortas». Por mucho que corra, la verdad siempre la alcanza.»

Se levantó de la barra y caminó lentamente hacia la puerta. Me hizo una seña. Se detuvo en el umbral, se medio volteó, con esa costumbre que ya es su sello y soltó: «Siempre les repito: La próxima vez que alguien les traiga una columna como esta, pregúntense: ¿dónde están las pruebas?, ¿dónde están los documentos?, ¿dónde están las fuentes con nombre y apellido? Y si no encuentran nada de eso, háganme caso: guárdenla y verán que con el tiempo, como un cambur, también se pudre.»

La puerta se cerró suavemente. Afuera, Maracaibo seguía su curso. Y en el silencio de El Bohemio, la pregunta quedó flotando en el aire, como el humo que todavía no se disipa: ¿Cuánto tiempo más seguiremos dándole espacio a quien vive de sembrar dudas, en lugar de construir certezas?

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El método de la «mentirita fresca»: cómo se construye una columna sin pruebas – El columnista despliega un repertorio conocido: «no confirmado de manera oficial», «me informan», «supuestamente», «al parecer». Son las muletillas del que no tiene pruebas. La «mentira fresca» es su especialidad: un rumor disfrazado de primicia, una especulación vestida de exclusiva. Kafka escribió que «la mentira se convierte en verdad cuando no hay nadie que la contradiga». Por eso nosotros estamos aquí, camaritas. Para contradecir,  para recordar que lo no confirmado no es noticia, es conjetura. Y las conjeturas, por más que las repita, no se convierten en hechos.

Las contradicciones como método: ayer perseguidos, hoy indeseables – Este señor llama «perseguidos políticos» a unos e «indeseables» a otros, según la conveniencia del momento. La coherencia, camaritas, no es su fuerte. Schopenhauer decía que «la contradicción es el método del sofista». Aquí no hay sofisma, hay oportunismo: utiliza los adjetivos como armas, no como descripciones. Miente sobre los salvoconductos, sobre las listas, sobre las reuniones. Y cuando la realidad lo desmiente, simplemente cambia de tema. Es la lógica del comodín: la misma ficha sirve para ganar en cualquier partido.

El rencor como método: veinte años de la misma columna – Este tipo ha confesado abiertamente que es «crítico de la gestión de Di Martino desde hace muchos años». Esa no es una credencial periodística: es un prejuicio. Todo lo que escribe sobre la Alcaldía debe leerse con esa lupa: no es información, es rencor con espacio en la prensa. Rómulo Gallegos escribió que «la barbarie no está en el llano, está en el corazón del hombre». Y la de este columnista está en su incapacidad de distinguir entre sus rencores personales y el interés público. Por eso ataca a Di Martino con saña, por eso descalifica a Caldera sin pruebas, por eso inventa conspiraciones donde solo hay gestión. Porque el rencor, camaritas, es el peor consejero. Y este tipo lleva veinte años siguiendo esos consejos.

El Pepazo

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