viernes, julio 24, 2026
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Cuando el Suelo se Mueve: Primeros Auxilios

 

Psicológicos para la Ansiedad Colectiva
Psicólogo: George Taborda (Venezuela resiliente, primera entrega)

Hay momentos en la historia de un país en los que la realidad nos golpea con una
fuerza tan devastadora que, en un par de minutos, desmiente nuestra sensación de
seguridad más básica. El reciente terremoto que ha sacudido a nuestra amada
Venezuela ha dejado una estela de dolor indescriptible: hogares reducidos a
escombros, calles agrietadas y, lo más doloroso, la pérdida irreparable de familiares,
amigos y vecinos. Hoy, el impacto no es solo físico; hay una réplica invisible que ocurre
en el sistema nervioso de miles de sobrevivientes.

El miedo paralizante, los ataques de pánico, la opresión en el pecho y el temor
constante a que el suelo vuelva a moverse no son signos de debilidad ni de locura.
Como psicólogo clínico, es mi deber recordarles algo fundamental en este momento de
crisis: experimentar un miedo abrumador ante una tragedia de esta magnitud es una
respuesta completamente normal ante una situación totalmente anormal.

Para empezar a sanar, el primer paso es desarmar la culpa por lo que sentimos.
Cuando presenciamos un desastre natural, nuestro cerebro activa de forma automática
e inmediata el sistema nervioso simpático, liberando una descarga masiva de
adrenalina y cortisol (Sapolsky, 2004). Esta es la respuesta evolutiva de supervivencia
ante el peligro. El problema es que, días después del evento, el cuerpo de los
sobrevivientes permanece atrapado en ese estado de hipervigilancia extrema; el más
mínimo ruido, un portazo o el paso de un camión pesado dispara de nuevo la alarma
interna, haciéndoles creer que la catástrofe se está repitiendo. El cerebro está
intentando protegernos, pero en ese estado de shock, se olvida de cómo regresar a la
calma.

Cuando la ansiedad comunitaria se dispara y el pánico colectivo amenaza con desbordarnos, la psicología de emergencias nos enseña que no podemos razonar con
un cerebro que se siente bajo ataque inminente. No sirve de nada decirnos «cálmate».
Lo que necesitamos es aplicar Primeros Auxilios Psicológicos de forma mecánica,
enviando al sistema nervioso señales biológicas directas de que, en este preciso
segundo, estamos a salvo (Everly & Lating, 2017).

Si usted se encuentra en un refugio, en la calle o acompañando a un ser querido en
medio de una crisis de angustia, existen dos herramientas clínicas de estabilización
que puede aplicar de inmediato sin necesidad de ningún recurso material: en primer
lugar, se debe implementar la técnica de enraizamiento o Grounding a través del canal
sensorial. Cuando la mente se descontrole al revivir el trauma del sismo, obligue a sus
ojos y a sus sentidos a anclarse en el presente absoluto: nombre en voz alta cinco
cosas que pueda ver a su alrededor (una silla, el cielo, una piedra), cuatro cosas que
pueda tocar físicamente, tres sonidos que pueda identificar en el entorno, dos olores
presentes y una sensación interna.

Este ejercicio redirige el flujo sanguíneo desde las zonas del pánico hacia la corteza
cerebral, arrancando a la persona del bucle del recuerdo y regresándola a la seguridad
del aquí y el ahora. En segundo lugar, es vital utilizar el suspiro cíclico para activar el
freno biológico del cuerpo: inhale profundamente por la nariz, haga una segunda
inhalación corta e inmediata para expandir al máximo los pulmones, y luego exhale el
aire por la boca de manera muy lenta y soplada. Repetir este ciclo de respiración tres o
cuatro veces estimula directamente el nervio vago, lo que hace que el ritmo cardíaco
disminuya y detiene el ataque de pánico en menos de dos minutos.

La reconstrucción de nuestra patria no comenzará únicamente levantando ladrillos o
limpiando escombros; comenzará sanando, paso a paso, los corazones de quienes
sobrevivieron. Sentir miedo es el testimonio de nuestra vulnerabilidad humana, pero
aprender a calmar el sistema nervioso en comunidad es el primer eslabón de nuestra
resiliencia. No estamos solos en este dolor. Al aplicar estas pequeñas herramientas en
los momentos de mayor baja emocional, le devolvemos a nuestra mente el control perdido, recordando que la tierra puede temblar, pero la solidaridad y la fuerza de nuestra gente permanecen inquebrantables.

�� Resumen para el lector
● Una respuesta natural: El miedo extremo y la hipervigilancia tras el terremoto
son reacciones biológicas normales del sistema nervioso simpático, que buscan
protegernos del peligro (Sapolsky, 2004).
● Anclarse al presente: Cuando la ansiedad o el recuerdo del sismo lo desconecte
de la realidad, use la técnica del enraizamiento (5-4-3-2-1) para enfocar sus
sentidos en el entorno actual y recuperar el control.
● El freno del pánico: Realizar una doble inhalación profunda, seguida de una
exhalación muy larga y lenta, activa el nervio vago y detiene mecánicamente la
respuesta de angustia en el cuerpo (Everly & Lating, 2017).

�� Citas Bibliográficas
● Everly, G. S., & Lating, J. M. (2017). The Johns Hopkins Guide to Psychological
First Aid. Johns Hopkins University Press. (Protocolos clínicos de intervención
inmediata y estabilización emocional en poblaciones afectadas por desastres y
catástrofes naturales).
● Sapolsky, R. M. (2004). Why Zebras Don't Get Ulcers. Henry Holt and Company.
(Fundamentos sobre la activación del sistema de alerta biológico ante amenazas
del entorno).

Entrega 2: abordaremos directamente el duelo por la pérdida de seres queridos y del
hogar.

El Pepazo

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