Neuquén (Dimas J. Medina) Que nos perdone Scaloni, pero definitivamente el partido de este miércoles en Atlanta, fue más que un juego de futbol.
Una generación entera nunca vio una Argentina-Inglaterra, una generación que vivió saltando para no ser inglés, una generación que se alimentó de los relatos de padres y abuelos sobre Malvinas, heredando el recuerdo heroico de Maradona.
Y ahora, la mejor generación en la historia de la selección Argentina tuvo su partido más emocionante, cuando al derrotar nuevamente a los ingleses, volvimos a ponerle la frutilla al postre.
Creíamos que después del domingo 18 de diciembre de 2022, no íbamos a vivir algo más grande, pero aquí en Neuquén con nieve, frío y una alegría indescriptible, salimos a esperar el ansioso choque.
Cuando Argentina salió a la cancha, vimos a 11 contra 11 con una pelota y dos arcos, pero afuera del campo fuimos 50 millones de argentinos, incluyendo a mi nietito Gabito José, quien al igual que los centenares de neuquinos y migrantes de todo el mundo, esperamos ganarle como fuera a Inglaterra, para ir a disputar el próximo domingo la gran final contra España y, buscar así, la cuarta Copa…
El Pepazo






