Hebert Colina M.
La estatua de Messi, esa que hoy, tanto dirigentes opositores oportunistas como ignorantes rechazan y critican, se transformó en ayuda al prójimo.
Fue elaborada por Josué Benjamín Figueroa y donada como un acto de amor y humanismo y vendida y lo recabado sirvió para la compra de sillas de ruedas, andaderas y demás insumos de salud que han sido donados a gente necesitaba.
Messi no es cualquiera, es el mejor futbolista del mundo y su figura realza la admiración que muchos tenemos hacia él.
Ya ha habido muestras en Maracaibo de reconocimiento a figuras venezolanas: el homenaje a Luis Aparicio Montiel, el Hall de la Fama y único venezolano inmortalizado en Cooperstown, Tsunami, el «Ángel Canino» rescatista, y vendrán muchas otras.
¿Dónde estaban esos que hoy critican y que en otrora se les olvidó que nuestras glorias deportivas existían?.
De tal manera, que quienes quieren montar un show politiquero criticando obras que embellen la ciudad, no son otra cosa que los enemigos de esa Maracaibo a la que enterraron y que hoy, como la ven hermosa, pujante y con futuro, la atacan de nuevo.
Maracaibo se merece respeto, y además, la atención que en los últimos 25 años no quisieron darle.
Así de sencillo…
El Pepazo







