
Hebert Colina M.
No quiero pensar que a la persona de guardia se le olvidó chequear la planificación y que generó la interminable noche de bajones y subidones vivida por muchos marabinos este viernes.
Desesperante, humillante, insultante, avasallante, no hayo cómo calificarlo, pero de que una terrible y horrorosa la noche lo fue, al menos en algunos sectores de Amparo, muy cerquita de Corpoelec…
Imagino el sufrimiento de las personas, pero más allá, la afectación de los electrodomésticos ante esta arremetida, producto de no sé qué. y de no sé quién…
Muchos sufrirían daños, otros, el colapso y hay quienes pegan el grito al cielo porque nadie les responderá por el desperfecto de estos electrodomésticos…
No recuerdo cuántos bajones y subidones fueron, no de segundos, varios de más de 20 minutos, pero una repetida ya es un golpe muy fuerte para los que necesitamos descansar de una jornada extenuante donde también hubo una dosis de racionamiento de 5 horas.
Y no nos vengan a decir que esta reflexión que escribo es una falta de paciencia y de conciencia, porque bastante, mucho, demasiado ha tenido el pueblo ante el problema eléctrico que, pareciera, luce muy lejos la llegada de su solución, a pesar de los grandes esfuerzos que se realizan.
Elevo, como ciudadano, mi queja ante quienes son los responsables de lo ocurrido la noche de este viernes y que trajo, no solo daños materiales, sino también sicologicos, sobre todo en gente enferma a quienes la ansiedad y el estres hizo añicos lo que debió ser una noche tranquila para el disfrute en paz…
El Pepazo






