
Neuquén (Dimas J. Medina) La campeona mundial Argentina consiguió su boleto para la gran final del Mundial 2026 este domingo en el MetLife Stadium en Nueva York Nueva Jersey, tras remontar un partido que perdía en los últimos 5 minutos, para finalmente imponerse a su acérrimo enemigo deportivo, cultural y político, la Inglaterra del opacado Harry Kane, 2×1.
Y como lo dice el famoso bolero de Felipe Pirela, la albiceleste sin darse nunca por vencido, se reencontró en el segundo tiempo con su futbol genial para poder revivir nuevamente el glorioso juego con el que la Argentina de Maradona despachó a los ingleses en el Mundial de 1986 en México: “La historia vuelve a repetirse”
La apoteósica victoria albiceleste llegó con el gol de Lautaro Martínez en el segundo minuto de los 11 adicionales que otorgó el árbitro marroquí nacionalizado en Estados Unidos, Ismail Elfath, con el choque empatado a un gol por lado.
Inglaterra abrió el marcador en el minuto 55, precisamente cuando Argentina asechaba, a través de un contraataque que nació con una maniobra por el lado derecho con Morgan Rogers, para culminar en el área chica con anotación magistral del delantero Anthony Gordon.
A falta de cinco minutos para terminar el partido, llegó el gol justo a través del centrocampista Enzo Hernández, con la que puso a celebrar a los miles de hinchas argentinos que llenaron la mayoría de todas las localidades del Mercedes-Benz Stadium de la ciudad de Atlanta.
Y el empate llegó precisamente cuando todo parecía que Argentina estaba liquidado en los minutos finales, en el preciso momento cuando Inglaterra había reseteado su estrategia para lo que restaba de partido.
Y con el empate, Argentina comenzó a jugar el futbol que lo llevó a ser campeón en el pasado Mundial de Qatar y, por eso, en el segundo minuto de los 9 de reposición que otorgó el árbitro estadounidense Ismail Elfath, llegó el gol que le dio cifras definitivas al partido con Lautaro Martínez vestido de héroe, quien entró en los minutos finales del choque en reemplazo de Tagliafico.
Y para reivindicarse con su público, que a pesar de no ser local en Atlanta, Argentina pareció rememorar el clásico tango de Carlos Gardel, cuando al terminar el careo, un titular de la prensa gaucha, expuso “No llores por mí Inglaterra”.
Y eso pareció vivirse antes de comenzar el partido, ya que como
local en Atlanta, el himno de Inglaterra sonó primero, por lo que la hinchada de Argentina, en proporción de 3 a 1 sobre la presencia inglesa en el estadio, se hizo notar con el contra el ‘God Save the King”, cantando el famoso «ya lo ves, ya lo ves, el que no salta es un inglés».
Por eso, es que no se escuchó absolutamente nada del himno del país europeo. Minuto después, los ingleses respondieron con pitidos al himno argentino… pero las voces de la albiceleste se impusieron en las gradas.
El Pepazo






