
Con entusiasmo y a casa llena, el Estadio Olímpico “José Encarnación Pachencho Romero”, de Maracaibo, se convirtió en el epicentro del futbol menor con la inauguración de la Copa Rayo 2026, Edición Mundial. El evento reunió a más de 150 delegaciones distribuidas en 48 clubes participantes, con la asistencia de más de mil personas en una tarde que fusionó color, música y pasión deportiva.
La jornada inaugural deleitó a los presentes con un colorido desfile de las delegaciones, un espectáculo de pirotecnia y un show musical animado por las mascotas mundialistas y personajes de astros del fútbol como Messi, Mbappé y Vinicius Junior. Tras la ceremonia, el pitazo inicial dio paso a cuatro encuentros simultáneos en distintas categorías.
Al acto asistieron el gobernador, Luis Caldera junto a su esposa Roselyn López de Caldera, la Autoridad única de Deportes del estado, Fidel Madroñero y la presidenta de la Asociación de Fútbol de la región, la doctora Suying Olivares.
“Queda Inaugurado el mundialito. Con esta actividad se busca que el Zulia siga siendo no solo una cantera de grandes futbolistas, sino que se expanda la técnica, la organización de cada una de las escuelas asociadas y comunitarias”, señaló el gobernador, quien recordó que, en el 2007, se jugó la final de la Copa América en el Pachencho con la presencia de Leonel Messi.
Por su parte, Madroñero destacó que el Zulia es el primer estado en iniciar el Mundialito. “A competir muchachos. Agradezco a los padres y representantes por el acompañamiento a sus hijos en tan bonito deporte”. Asimismo, extendió sus palabras al ministro de Deportes, Franklin Cardillo, al gobernador Luis Caldera y a la presidenta encargada, Delcy Rodríguez.
El Mundialito contará con un calendario de 350 partidos hasta el 24 de mayo, fecha en la que se realizarán las finales para definir los participantes que disputarán el campeonato de cada categoría.
[1:22 p.m., 18/5/2026] Magali Briceño: Cuna del realismo social en Venezuela
Gobernación zuliana restaura la Casa Museo de Gabriel Bracho
Ubicada en Los Puertos de Altagracia, municipio Miranda, la Casa Museo de Gabriel Bracho está siendo abordada por la Gobernación del Zulia para su recuperación integral y devolverle el brillo por constituir parte de la historia cultural de la entidad.
El inmueble, casa natal del artista plástico Gabriel Bracho, es Patrimonio Cultural del estado Zulia.
Bracho, máximo exponente del realismo social en Venezuela, no solo pintó, sino que utilizó el arte como una herramienta de transformación política y denuncia.
El proyecto es ejecutado por la Gobernación zuliana, liderada por el gobernador Luis Caldera, en conjunto con la Alcaldía de Miranda y el Poder Popular. Con ello, se busca frenar el deterioro del inmueble y rescatar esta infraestructura cultural que define la identidad histórica de la región.
El equipo de especialistas es coordinado por el secretario de Cultura, Giovanny Villalobos, a través del Plan de Rescate Patrimonial del Zulia.
Las labores incluyen la reparación de techos, muros y sistemas eléctricos, el tratamiento especializado de los murales internos y externos para preservar los colores y trazos originales del maestro.
Entre los murales se encuentra el icónico “Los Puertos y el Petróleo”, que consta de 102 metros cuadrados.
El secretario de Cultura enfatizó que esta obra busca revertir años de desatención institucional y devolverle al estado uno de sus corazones culturales más importantes.
El legado de Gabriel Bracho y el realismo social
La importancia de esta restauración radica en el valor universal de Gabriel Bracho (1915-1995), como máximo exponente del realismo social en Venezuela.
Esta es una corriente artística que prioriza la representación de las luchas de la clase obrera, las injusticias sociales y la épica popular. En la obra de Bracho, esto se traduce en murales de gran formato con un colorido vibrante que narran la historia de los oprimidos y la soberanía nacional.
Impacto en la comunidad y el turismo
Aracelia Chirinos, custodia del legado y figura cercana al artista, celebró el despliegue de manos expertas para proteger una obra que considera vital para inspirar a las nuevas generaciones.
La Casa Museo no es solo un edificio, sino el testimonio vivo de un artista que conectó el sentir del pueblo zuliano con las corrientes plásticas más influyentes del siglo XX.
El Pepazo/Prensa Gobernación Bolivariana del Zulia





