LA OTRA HSTORIA DE LA VUELTA AL TACHIRA: Un León ataca en La Grita
De Tovar rumbo a La Grita salió la penúltima jornada de 1987, la que mostró al mundo un nuevo escalador. El "novatico" se encontró en su ambiente natural. Esperó las iniciativas de loteros y cubanos, a quienes fulminó en un ataque donde las emisoras comenzaron a repetir su nombre y el de su equipo: Era Leonardo Sierra con la blusa del Taller Reparcar El Vigía. Sierra era un fenómeno! Leonardo se divertía en la alta montaña!. Todos los demás corredores sufrían y en Seboruco se marchó en solitario.
Gonzalo Rey Muñoz/El Escalador
Especial
La nómina, con un espacio en blanco reservado para los nombres de los seis ciclistas de la Unión Soviética, marcó un lunar en esa Vuelta al Táchira de 1987 que anunciaba 89 pedalistas.
Hablamos de un lunar organizativo porque los rusos no llegaron a pesar que la dirigencia se dio golpes de pecho, señalando que la delegación estaba en Panamá cuando en realidad nunca partió de Moscú.
Finalmente se activaron los cronómetros en Caracas y sólo 83 corredores salieron a dar el espectáculo durante diez días con un trazado aliñado en sus días claves de alta montaña.
En ese grupo venía un jovencito de 18 años, a quien le correspondió el número 63 y único novato de un pequeño equipo que se inscribió con mucho sacrificio, con los aportes de Herles Molina, el propietario de una chivera, disfrazada como un taller de vehículos.
Al "novatico", como todos lo llamaban, lo devoraban los nervios!
Para males mayores lo castigó una virosis durante varios días, hasta la octava jornada, con final en Tovar, donde se acercó a su entrenador para decirle con voz débil que no continuaba, que él se marchaba a casa.
El popular "Pinta", Rafael Angulo, aplicó su sabiduría y finalmente lo convenció de proseguir porque solo faltaban dos etapas y había que regresar con premios.
"En La Grita hay premios para todos", lo endulzó con una verdad. El "novatico" entonces pensó que si volvía a casa lo mandarían a cultivar café, junto a sus padres y hermanos, y esa noche se acostó más temprano.
Para ese momento, la Vuelta al Táchira era de máximo fervor popular y en las tardes _ noches se efectuaban las premiaciones en las Plazas Bolívar donde los atletas recibían muestras de cariño de miles de aficionados.
A todos se les entregaban premios, comenzando por los corredores, dirigentes, locutores y periodistas.
Eran fiestas populares, la auténtica carrera que desde meses atrás nombraba los comités de recepción en cada ciudad y las personas autorizadas comenzaban a buscar trofeos, dinero, artículos del hogar, prendas de vestir, libros, agendas, radios, grabadores y hasta novillos, cerdos, caballos y cabros que luego se entregaban con la mirada entusiasta del público.
Las premiaciones, conjuntamente con la organización de las llegadas, sobresalían en seis ciudades: Tovar, La Grita, Rubio, Colón, San Antonio y San Cristóbal.
En Tovar todavía se recuerda una frase del profesor Williams Marcano: Tovar Cumple, Lo que Tovar Promete".
Ese esfuerzo colectivo iba en la misma dirección de la labor de empresas como Brandy Martell, Leche Táchira, Lotería del Táchira, Cubitos Nor, Everreddy y más adelante la multinacional tecnológica japonesa Panasonic, junto a los principales bancos venezolanos, entre otros consorcios, que iban en la caravana regalando productos.
ENTRE LOS PUNTEROS
Esta es la otra historia de la Vuelta al Táchira del año 1987, envuelta en la "guerra lotera", acontecimiento que enfrentó hasta el último día a Elio Villamizar y "El Canario" Fernando Correa.
De Tovar rumbo a La Grita salió la penúltima jornada de 1987, la que mostró al mundo un nuevo escalador.
El "novatico" se encontró en su ambiente natural. Esperó las iniciativas de loteros y cubanos, a quienes fulminó en un ataque donde las emisoras comenzaron a repetir su nombre y el de su equipo:
Era Leonardo Sierra con la blusa del Taller Reparcar El Vigía.
Sierra era un fenómeno!
Leonardo se divertía en la alta montaña!
Todos los demás corredores sufrían y en Seboruco se marchó en solitario.
Atrás, Elio Villamizar y Fernando Correa, se miraban con respeto y puñales en sus manos.
El estruendo de felicidad de los Jaureguinos cuando el "novatico" cruzó victorioso en La Grita, con la bendición del Santo Cristo, fue de máxima intensidad.
Y el estruendo popular duró exactamente un minuto y 26 segundos hasta que llegó José Balaustre, del club Moliven de Barinitas, segundo, mientras el cubano Eduardo Alonso, el que defendía su corona de campeón 1986, cruzó tercero a 3'.11".
Lindante, que en 1985 ganó la etapa de La Grita y ello le permitió tomar el liderato que días después lo vistió de campeón, ingresó esta vez de cuarto a 3'.21" y Enzo Rivas, de Harina Juana de Cojedes, se quedó con el quinto peldaño a 6'.21".
El reguero fue imborrable tras el ataque del León de Mamporal, aldea merideña donde nació el 10 de octubre de 1968.
Fernando Correa y Elio Villamizar llegaron sexto y séptimo, ambos a 6'.39", con lo cual quedó abierto el desenlace para el capítulo de cierre entre Michelena y San Cristóbal, en una lucha de sólo seis segundos y que se conservó a favor de Villamizar cruzando con sus brazos al cielo en una de sus más felices estampas con la camiseta blanca de líder patrocinada por la Guardia Nacional de Venezuela. El podio lo completó Pedro Mora, de Cadafe, a 2'.6".
Sierra ocupó la casilla 18, a 21 minutos y 49 segundos. Fue el segundo mejor novato, detrás de José "Popy" García, quien lo superó por 3'.47", y tercero culminó Arturo Guerra, de Vídeo Ram _ San Antonio.
Villamizar fichó después con Pony Malta y corrió la Vuelta a España. También defendió a Pantalones Coquito en el ciclismo colombiano.
LEONARDO SIERRA A EUROPA
El club Reparcar El Vigía, por falta de músculo económico se desintegró temporalmente y el nuevo escalador de Venezuela que se creció aquel lunes 19 de enero de 1987 en la mítica etapa de La Grita pasó al club Policía de Trujillo, año en que ganó la Vuelta de esa entidad.
Con Trujillo logró varias victorias hasta que llegó el Tour de Las Américas, prueba en la que el italiano Gianni Savio lo contrató para su club Eurocar Veta Galli y desde marzo de 1989 se marchó a Europa donde registró sensacionales victorias.
En su condición de profesional ganó la Carrera de Luxemburgo 1990, año de su recordado triunfo en la etapa 17 del Giro de Italia, entre Morena y Aprica, de 223 kilometros, la que cubrió en 7 horas, 16 minutos y 58 segundos. El italiano Alberto Volpi lo escoltó con retraso de 52 segundos, mientras el francés Eric Boyer terminó tercero, a 1'.26". Cuarto fue una de las principales figuras italianas, el gran Gianni Bugño, a 2'.10" y el Top 5 lo completó Franco Chioccioli (Italia), a 2'.56".
Ese acontecimiento histórico se registró el 3 de junio de 1990, año en que se le entregó el premio del Mejor Atleta en Venezuela.
JUEGOS OLÍMPICOS Y TOUR DE FRANCIA
En 1988, Sierra representó a Venezuela en los Juegos Olímpicos de Seúl, finalizando de 83. Ese año ganó la Vuelta a Guadalupe.
En 1991 ganó el Giro de Trentino y en 1992 triunfó en el Gran Premio de Industria y Comercio de Prato, ambas en Italia.
Sierra ganó la Vuelta al Táchira de 1993, registrando cuatro triunfos en la etapa de La Grita, y después estampó su firma con el club Carrera, el número uno del mundo y participó ese año en el Tour de Francia, ocupando la casilla 62 tras un trabajo para sus líderes Claudio Chiappucci, El Diablo, y Marco Pantani, quien luego llegó a ser el mejor escalador del mundo tras sus títulos en 1998 del Giro de Italia y el Tour de Francia.
En 1995 corrió el Campeonato Mundial de Colombia y en 1996, cuando no había cumplido los 28 años, Leonardo Sierra decidió muy joven abandonar el ciclismo pero sus momentos de gloria son emociones que nunca vamos a olvidar por haber fabricado en oro la llave que abrió Europa para el Ciclismo de Venezuela y por esa noble humildad que lo caracteriza como hombre andino de excepcionales condiciones con las que trazó hazañas increíbles y que no han recibido el justo reconocimiento de los entes que por ley les corresponde gerenciar el deporte en Venezuela.
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La fotografía de Lerry Cataño en Diario de La Nación presenta al novato Leonardo Sierra en su primer triunfo de las cuatro etapas que ganó en La Grita durante sus participaciones en la Vuelta al Táchira en Bicicleta. (Reproducción fotográfica cortesía del profesor Doménico Andrade).
Los ciclistas del club Reparcar El Vigía incendiaron la penúltima etapa con sus ataques a La Grita. (Foto Lerry Cataño/ Diario de La Nación. Reproducción Cortesía del profesor Doménico Andrade).
El campeón Eio Villamizar eufórico con un espectacular llenazo en el velódromo J. J. Mora. Fotografía de Lerry Cataño/ Diario de La Nación. Reproducción Cortesía del profesor Doménico Andrade).-
Ganadores de la novena etapa de la Vuelta al Táchira 1987: Leonardo Sierra al centro, José Balaustre y el cubano Eduardo Alonso. (Foto: Lerry Cataño/ Diario de La Nación. Reproducción Cortesía profesor Doménico Andrade).
Nómina oficial de la Vuelta al Táchira, con espacio en blanco del equipo de la Unión Soviética que, según la dirigencia, estaba en Panamá y que nunca partió en realidad de Moscú. (Publicación de Diario de La Nación. Reproducción cortesía del profesor Doménico Andrade).
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