La Divina Pastora es caraqueña

Todos los 14 de enero explota en alborozo la feligresía católica seguidora de la Divina Pastora, una milagrosísima virgencita cuya primera imagen en el país, copia de la española de Sevilla, consiguió asilo en Caracas a mediados del siglo XVIII.

La Divina Pastora es caraqueña
La Divina Pastora es caraqueña

Luis Carlucho Martín

Todos los 14 de enero explota en alborozo la feligresía católica seguidora de la Divina Pastora, una milagrosísima virgencita cuya primera imagen en el país, copia de la española de Sevilla, consiguió asilo en Caracas a mediados del siglo XVIII.

Es decir, Pastorita no es guara, como afirman algunos que se adueñaron –de buena nota– de todo lo relacionado con su aniversario, festividades, comprobación de sus milagros, y han hecho de la fecha la tercera mayor congregación de fe en el mundo, después de la mexicana Virgen de Guadalupe y la lusitana Virgen de Fátima, según afirman autoridades de la iglesia católica.

A diferencia de aquellas, la nuestra sale de su altar tradicionalmente en hombros de sus incontables seguidores para recorrer unos 8 kilómetros en la capital larense. Hay quienes consideran que representa la celebración mariana más grande del mundo en lo que respecta a asistencia en la procesión. Tanto así que en 2016 se registraron más de 4 millones de fieles creyentes en todo el recorrido en espera de ver cumplidas sus peticiones y/o para agradecer los favores recibidos.

Pastorita capitalina

Los orígenes de la devoción por esta advocación en Venezuela datan de 1706 cuando fue introducida a toda Caracas por los curas capuchinos. Se asentó en la actual zona noroeste de la capital donde se le erigió un templo exclusivamente para ella entre las esquinas ahora denominadas Pastora y Torrero, al frente de su tradicional plaza.

Coinciden los cronistas de la ciudad en que esa réplica de la virgencita, cuyo original tiene partida de nacimiento sevillana, se resguardó en la edificación construida, curiosamente, en dos tiempos. Sucede que la primera concluida en 1745 fue destruida por el terremoto de 1812, lo que requirió una segunda edificación, más fuerte, mejor planificada, concluida en 1889 por el ingeniero José Muñoz Tébar. En aquel entonces pertenecía a Altagracia, pero por petición de los residentes del sector ante el presidente Juan Pablo Rojas Paúl se pasó a La Pastora, imberbe urbanismo reconocido como parroquia aunque estaba habitada desde el siglo XVI, quizás por su cercanía con La Puerta de Caracas, que era el acceso al Camino de los españoles, por donde entraba mercancía proveniente de La Guaira.

Algo de historia

Algunos historiadores afirman que aquella imagen virginal en funciones de pastora se remonta al siglo X. Otros cuentan que en 1700 el fraile capuchino Isidoro, de Sevilla, soñó con la Virgen María cubierta con una túnica púrpura y enmantillada de azul, en medio de un campo. La vio rodeada de ovejas, garrote de pastor en mano para defender su rebaño, en contra de un demoníaco lobo que acechaba en unos matorrales. Con aquella imagen en su memoria recurrió al pintor Alonso Miguel de Tovar para la reproducción de tan peculiar visión.

La obra pictórica sale a la luz pública el 8 de septiembre de 1703 proveniente de la iglesia de San Gil en una nutrida procesión que recorrió toda Sevilla. Y así la madre María, en funciones pastorales se expone a la veneración pública justamente en una fecha festiva, por sus orígenes, para los frailes capuchinos quienes se encargarían en lo sucesivo de la propagación de esta nueva advocación mariana por toda España, Europa y América.

Luego el artista Francisco Ruiz Gijón esculpe a escala real la figura de la Divina Pastora y un par de años después de la pintura sale en la primera procesión oficial la sagrada escultura que hoy es venerada en todo el mundo.

¿Por qué Barquisimeto?

Se afirma que por 1740 se inicia la veneración de la Virgen en su condición de cuidadora de rebaños en el estado Lara, debido a varios hechos curiosos e inexplicables.

El jefe eclesiástico de Santa Rosa solicita ante un conocido escultor una imagen de la Inmaculada Concepción mientras que en paralelo el párroco de Concepción solicitó la figura de María en funciones de pastora, como ya existía en Caracas.

Los sagrados encargos llegan invertidos a Barquisimeto. Un error que quedó para la historia. Se trata de enmendar, pero el grupo de indios encargados de levantar y trasladar la caja contentiva de la Divina Pastora para hacer el cambio no pudo con aquella imagen que se hizo tan pesada como imposible para la mudanza, lo cual fue interpretado como un mandato celestial. La autoridad, el padre Bernal, decidió entonces que Santa Rosa sería el nuevo asiento de La Divina Pastora.

Por otra parte, el padre Sebastián, se entregó a la Virgen para avivar la tradición. Con su dinero adquirió joyas y atuendos para adornar la imagen, y lo dejó confirmado en testamento con lo que logró entronizar en el larense la fe en la madre de Dios en su advocación de pastora.

Se une el hecho, años más tarde, de que el implacable terremoto de 1812 arrasó con la iglesia de Santa Rosa pero milagrosamente el nicho de resguardo de la Divina Pastora permaneció intacto y así se conserva hasta estos días. Un mensaje del Cielo, según la feligresía.

No obstante, lo que definitivamente le abre su puesto en el corazón de Barquisimeto a aquella tradición católica adoptada desde Caracas --y antes desde Sevilla-- fue su acción, por petición terrenal, para erradicar la mortal epidemia de cólera que arrasaba con toda la población.

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