La ozonoterapia marca nuevas evidencias positivas
Adriana Guzmán,de 13 años de edad,experimenta notoria mejoría en tumoración a nivel de sus trapecios.
La ozonoterapia le está ganando la pelea a una extraña tumoración que afecta la salud de Adriana Guzmán, una niña de apenas 13 años de edad, que desde hace tres años padece la sintomatología más la incertidumbre, suya y de sus familiares, acerca de un diagnóstico preciso.
De ello dan cuenta la señora Edami Guzmán y el Dr Ricci Terán, madre y traumatólogo tratante, respectivamente. Ambos, basados en evidencia clínica, aseguran que desde la primera sesión de ozonoterapia no solo disminuyó el dolor que afectaba a Adriana, sino también el volumen de la masa que le mantiene inflamados ambos trapecios.
Adriana, desde los 10 años de edad comenzó a referir dolor intenso que interrumpía incluso su sueño y otras actividades cotidianas. No obstante, siguió en su empeño e ingresó al liceo “Miguel José Sanz” –de su Maturín natal–, donde ha conseguido pleno apoyo de sus profesores y compañeros, lo cual suma junto a las oraciones a Dios y a José Gregorio Hernández. Y uno supone que a la Virgen del Valle porque ese es el segundo nombre de la joven paciente.
Las molestias eran de tal magnitud –refiere muy esperanzada la señora Edami– que acudieron a varios especialistas hasta llegar a la Dra Lourdes Ortega. “Excelente fisiatra que la refirió al Dr Cartolano en el Hospital Ortopédico Infantil, de Caracas”.
Esto significó evaluación a fondo y un nuevo y más completo historial médico: pruebas especiales, incluyendo una resonancia magnética. Por fortuna no se veía nada malo.
Dan de alta a la paciente, pero esa noche inicia fiebre y la inflamación de ambos trapecios se hace muy evidente a simple vista. Llegan a la emergencia del Hospital Militar Dr Carlos Arvelo, de Caracas. Por los síntomas Adriana es tratada de inmediato por el oncólogo pediatra Alfonso López, jefe de esa área. Luego de su pesquisa determina que la adolescente requiere consulta traumatológica y, sin dudar, la refiere a la consulta con el Dr. Ricci Terán, quien, al analizar el caso coincide con todos los colegas anteriores en que la sintomatología no evidencia signos de malignidad; no obstante, hay que tratar, evaluar y probablemente una nueva biopsia.
Es que en 2024 le hicieron un despistaje de tumores malignos y, afortunadamente, fue negativo todo. Sin embargo, los síntomas cada vez eran más agudos. A pesar de la incertidumbre siempre reinó la esperanza porque “no es cáncer”, repite varias veces, con la fe y la mirada puesta en el Cielo, su madre Edami, quien se nota cansada en la voz, pero gananciosa en acción porque está segura de andar el camino correcto para sanar a su hija.
“Es increíble cuando llegamos a las manos del Dr Ricci y la licenciada Belkis Medina, su enfermera. Son personas muy bondadosas, y además se vio la mejoría inmediata. Claro, ya nos advirtieron que es un tratamiento largo. Dios los bendiga, igual que a sus profesores, a todos los médicos que la han tratado y a las monjas que nos dan alojamiento y alimentación en Artigas, en la Casa Hogar OSMAN –Obra Social de la Madre y el Niño–, acá en Caracas”, agradece la madre convencida de no estar solas, porque cuentan con Dios y su poder protector.
En Maturín hay un gentío esperando el retorno y la pronta y total recuperación de Adriana. Empezando por su hermano de 19 años, Dreimer, quien es atleta de atletismo del estado Monagas y estudia Educación en la universidad.
Por su parte, el también especialista en medicina ortomolecular, Dr Ricci Terán, adiciona este caso a tantos previos en los que se han evidenciado los beneficios de sus tratamientos con ozonoterapia en diversas formas.
Adriana tiene apenas una semana de tratamiento. Lo ideal son 10 sesiones de infiltración en la zona afectada y otras 10 aplicaciones que garantizan óptima absorción sistémica, mayor efectividad y pronta mejoría de los síntomas.
“La paciente llegó a la consulta con aumento de volumen de sus trapecios de 7 a 8 cms de diámetro y con intolerancia a la palpación. Un dolor intenso. A simple vista hay una tumoración, pero debido al comportamiento de esa masa no adherida a planos profundos se presumen características de benignidad. Debemos continuar el tratamiento y reevaluar. Posiblemente se hará otra biopsia, pero hasta ahora vamos bien”, indicó Terán, muy optimista y visiblemente sorprendido por la celeridad de los efectos positivos de su tratamiento que han disminuido el volumen de la afectación a casi la mitad del diámetro inicial.
“Además de la ciencia aquí podría evidenciarse un milagro”, puntualizó Terán, en coincidencia con la positiva visión de Doña Edami, quien no cesa de agradecer a Dios y a todos quienes las han apoyado.
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El Pepazo/Prensa Medicina Ortomolecular




