¿Qué sigue tras finalizar un tratamiento oncológico?
Cumplir con el esquema de vigilancia y mantener un estilo de vida son la clave para disminuir el riesgo de reincidencia
La culminación de un tratamiento oncológico marca el inicio de la fase de remisión, una etapa que requiere un compromiso con los controles de seguimiento para mantener la salud y detectar cualquier variación en la evolución del paciente.
De acuerdo con la doctora Sara Altuna, médico oncólogo de laClínica de Prevención SAV, dicho ciclo se refiere a la disminución o desaparición completa de los signos y síntomas asociados al cáncer. Su tipo (parcial o total) se define según la repuesta a las terapias recibidas.
Los principales factores que influyen en la probabilidad de mantener la remisión son la clase de cáncer, el estadio en el que se detectó y el tratamiento específico que recibió el paciente. Los aspectos genéticos o hereditarios son secundarios, pero también pueden influir en el pronóstico, añadió la oncóloga. Por eso, recalcó que, “es importante que las personas realicen acciones específicas para disminuir el riesgo de recaídas”.
Vigilancia postratamiento
Cuando los pacientes entran en remisión, es importante que cuenten con un esquema de seguimiento, adaptado al tipo de patología desarrollada para vigilar su estado de salud, indicó la doctora. Para ello, se solicitan estudios de imagen (como PET) y perfiles de laboratorio, así como marcadores tumorales en algunos casos.
Generalmente, el monitoreo es más estricto en los primeros dos años, con controles cada dos o tres meses. A medida que transcurre el tiempo, las evaluaciones se espacian, ya que se reduce el riesgo de que el cáncer reaparezca, explicó la especialista.
Además, es importante efectuarse los chequeos anuales obligatorios. Por lo tanto, las mujeres deben mantener sus estudios ginecológicos y su mamografía anual, mientras que los hombres necesitan asistir al urólogo, precisó la Dra. Altuna.
Hábitos sanos y cuidado de la salud mental
El estilo de vida saludable debe ser una constante durante y después del tratamiento. Por ello, es esencial tener una alimentación balanceada, mantenerse hidratado, realizar ejercicio físico mixto (tanto aeróbico como anaeróbico) preferiblemente diario, protegerse del sol en horas de mayor radiación, evitar el consumo de alcohol y de tabaco, enfatizó la médico oncólogo.
Destacó que cuidar la salud emocional es fundamental para los pacientes que se encuentran en remisión, ya que durante esta etapa pueden presentarse días de malestar tanto físico como mental.
La evolución de quienes superan estas patologías genera frecuentemente sentimientos encontrados, que pueden llevarlos a cuestionar su capacidad para reintegrarse a sus actividades cotidianas, ya sean laborales, académicas, domésticas o personales, según sea el caso. Por ello, es vital contar con el apoyo de profesionales como psicólogos o psiquiatras que ayuden a enfrentar estos desafíos, comentó la especialista.
Permanecer atentos a posibles síntomas
Asimismo, la doctora resaltó la importancia de vigilar activamente cualquier signo de alarma que pueda surgir, especialmente cuando se trata de dolor, ya que es el más frecuente. Este se refiere a episodios recurrentes o que no mejoran con el tratamiento. Igualmente, si los síntomas son nuevos, de carácter progresivo o degenerativo, y no se alivian, debe solicitarse ayuda, concluyó.
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El Pepazo/Fuente:Comstat Rowland Comunicaciones Estratégicas Integrales


