Un Héroe de Portland llegó a 59
Felicidades para Melquíades Jaramillo. La humildad, el respeto y la sinceridad son cartas de presentación de este Héroe de Portland
Luis Carlucho Martín
Melquíades Jaramillo, o sencillamente "Mou", uno de los 12 Héroes de Portland, hoy celebra sus 59 años. Felicidades campeón, y qué sigan los éxitos y las amenas anécdotas que hablan de la carrera de un carismático e importante jugador de la historia del baloncesto criollo.
Sucede que Melquíades no llegó de gratis a su envidiada posición en el baloncesto nacional, con un background que acumula 16 temporadas en el profesional además de su afianzamiento en la selección nacional máxima, donde construyó junto a sus compañeros la más grande hazaña del deporte nacional después de los Héroes del 41 que ganaron la Serie Mundial de Beisbol Amateur. Mou y sus compañeros, bajo la dirección del boricua Julio Toro, se tutearon con el Dream Team original, de Jordan y compañía. Y, no solo lograron el subcampeonato en el torneo de Las Américas, sino que por vez primera una selección absoluta criolla se clasificaba a unos Juegos Olímpicos. Por ellos, por esos Héroes de Portland, Venezuela jugó el torneo olímpico en Barcelona 92.
Mou –apodado así porque desde su físico y juego agresivo lo comparaban con el histórico Moses “Mou” Malone, campeón NBA en 1983 con Filadelfia, 3 veces MVP y 12 veces All Star, lo que le aseguró su sitial en el Salón de La Fama del baloncesto estadounidense– sorteó una difícil crianza en una zona dura de las Lomas de Urdaneta. Creció bajo la égida de una hermana debido a la separación de sus padres. Demostró con creces que cuando se quiere, cuando se tiene valores hogareños y objetivos claros, la superación es el premio al trabajo y la entrega cotidiana. Por eso, Melquíades Jaramillo es, y seguirá siendo, un referente de que no rendirse y aprender a sobreponerse ante las adversidades genera más fuerza para nuevos desafíos.
Una máquina ofensiva
Luego de ser atropellado por un automóvil en San Cristóbal, en el marco de un Campeonato Nacional, su director técnico, Néstor “Mama Osa” Salazar, decide sacar a Mou de la nómina. Pero esa noche jugaba Distrito Federal, su equipo, contra Táchira. Ello suponía un gimnasio full, a reventar. Melquíades quería jugar. Cómo perderse ese juego crucial. Afortunadamente la lesión fue leve. Con dolor en el pie decidió ponerse a trotar para que todos vieran que sí podía jugar. Salazar lo complació. Y, a pesar de que no jugó el partido completo, puso a vibrar las gradas. Arrancó aplausos del público que apostaba a los visitantes y terminó con 36 puntos en su cuenta personal. Así lo relató “Mama Osa”, quien agregó que a partir del remoquete de “Mou”, decidieron apodar a otro conocido jugador de manera similar. “Pero ese no dio ni dará nunca la talla. Mou es único, no solo como jugador sino como persona, con valores y convicciones inquebrantables”, sentenció el experimentado DT.
Los abuelos putativos
El decano del baloncesto criollo, Francisco Paco Diez, se expresa de la mejor manera acerca de la trayectoria de Jaramillo como jugador y como hombre de familia, con valores de amistad y asegura que entre ellos siempre privó el respeto mutuo.
Recuerda que en parte de su tránsito como DT de la Liga Especial y después Profesional, dirigió a Melquíades en Panteras por espacio de dos años. “Llegó allí por mi recomendación directa porque me gustaba su juego”. Paco lo había dirigido en la Selección Nacional Juvenil que logró el tercer lugar en Rosario, Argentina en 1988.
Por compromisos contractuales el experimentado técnico se sienta en el banquillo de Marinos y se lleva a Melquíades. Culminada esa campaña Paco se traslada a Cocodrilos y también logra la contratación del destacado ala-pívot, que en la liga paralela destacaba con Afimeca.
Melquíades no había hecho el equipo en la selección que se clasificó a Portland, pero el destino y la vida le tenían reservado un premio que luego honró con su entrega. Se lesionaron Omar Walcot y César Portillo y, además, Armando Béquer estaba suspendido. Entonces llegaron a la selección David Díaz, Armando Palacios y Melquíades Jaramillo. Lo demás es historia. A la postre los tres fueron Héroes de Portland. “Eso le dio oportunidad a Mou de estar en ese equipo y lo llevó al máximo nivel del baloncesto por lo que estuvo en los Juegos Olímpicos de Barcelona”.
Paco rememora afectuosamente que, en ocasión de estar juntos en Marinos de Oriente, Jaramillo se hace padre y requiere de mayor apoyo tanto él como su esposa. “Entonces Josefina –esposa de Paco– y yo nos convertimos casi en abuelos putativos del hijo de Melquíades. Gracias a la vida por esa experiencia”, aseguró Diez.
Humildad es su valor principal
Mou es un hermano, bondadoso, colaborador, compañero, amigo de verdad, con la sinceridad a flor de piel y siempre muy respetuoso, de acuerdo con los conceptos que sobre su personalidad emite uno de los jugadores de su sempiterno equipo Lomas de Urdaneta, Lenín García, quien además de felicitarlo en su cumpleaños asevera que la principal virtud de Melquíades es la humildad, la que lo identifica y la que le demanda a los jugadores de las nuevas generaciones. “Así es Mou, sincerote, único en su carácter como amigo de verdad”.
Lenín rememora una jocosa aunque lamentable anécdota: “Dicen que Mou, en el torneo de Portland, andaba para arriba y para abajo con una cámara fotográfica, de esa de rollos. Se tomó fotos con todas esas estrellas del Dream Team. Incluso, en la premiación Jaramillo exhibía su medalla de plata y su equipo fotográfico colgado al cuello. Pero en plena celebración extravió la cámara y esas fotos jamás las pudo ni las podrá disfrutar nadie”. Cruel pero real.
Tan real como que una vez en Portland, Melquíades se dirige al gimnasio para una rutina, pero se consigue a Carl Malone en plena ejecución de una sesión de pesas en la que alza más de 200 kg. “Parecía un oso levantando ese peso. Entonces me hice el loco. Agarré mi toalla y me devolví para no pasar pena”, confesó muerto de risa el propio jugador.
Una malta pal carajito
En el Campeonato Nacional Junior de 1983, jugado en Los Teques, Distrito Federal tenía un trabuco. Jaramillo era la figura principal porque a Carl Herrera ya lo habían reclutado para la selección absoluta que jugaría los Panamericanos de Caracas.
Cuenta Chelí Ramos, entonces debutante como DT, que la dieta no variaba: “Huevos con hallaquitas o hallaquitas con huevos”. Entonces un día decidió irse a una pollera. Pidió medio pollo y Melquíades uno entero para él solo. Ante la pregunta: ¿Y para beber? Chelí pidió una cerveza. El jugador quiso probar la espirituosa y espumante bebida, pero el riguroso técnico fue enfático: “Una malta pal carajito”. En el torneo, Melquíades destacó como se esperaba. Por cierto, Ramos, actual DT de Lomas en Máster 60, espera un año más para incorporar a Mou a su soñado equipo.
Tres por lo menos
Por su parte, el presidente de la Asociación de Entrenadores de Baloncesto del Distrito Capital, Sioux Fernández, felicita al cumpleañero y deja una jocosa anécdota: “Mou compró un Malibú en el que andábamos todos apretados, pero el más incómodo era él, porque debido a su talla las rodillas le pegaban con el tablero y le dificultaban manejar. Por eso tuvo que venderlo”, rememora entre risas.
Mientras que el numerólogo del baloncesto nacional, Pedro Marrero, destaca que Jaramillo, durante su trayectoria profesional de 16 años, jugó 523 partidos, en los que anotó 4.279 puntos y tomó 1.190 rebotes. Y como curiosidad figura como el primer jugador criollo en participar con tres equipos en una misma temporada. En la de 1994 vistió los uniformes de Bravos de Lara, Marinos de Oriente y Gaiteros del Zulia. Por su cumpleaños, Marrero le desea lo mejor y en modo de clave le desea que se tome tres por lo menos. ¡Salud!
PD1: Iniciando su carrera con Panteras, llegó una delegación universitaria de Estados Unidos para ver a Armando Béquer y otros jugadores. Al final de esa serie los técnicos gringos estaban enamorados del efectivo juego de Jaramillo, pero no pudo irse al norte por detalles académicos...
PD2: En 2013 nace el proyecto comunicacional Ciudad Petare. Me responsabilizan del área deportiva. Y en una visita a la parte más alta de una barriada petareña me consigo una escuelita de baloncesto funcionando a toda máquina. Le faltaban algunos recursos como uniformes y quizás los balones no eran nuevos. La cancha tenía algunos desperfectos. Sin malla en uno de sus aros y la cerca rota en un rincón. Pero eso no fue obstáculo. Se notaba un trabajo denodado y disciplinado que tenía engranada a aquella chiquillería. Su DT era ese Héroe de Portland, de los menos publicitados pero muy comprometido con su esencia. Era Mou. Quizás de allí no salieron súper jugadores a futuro aunque sí buenos ciudadanos, debido al sentido didáctico y profiláctico que Jaramillo le imprimía a cada estrategia trazada. Y doy fe de que aquello no le hacía falta porque paralelamente trabajaba con el Colegio San Agustín de El Marqués y con equipos de otras instituciones. Pero jamás abandonó el trabajo en el barrio. En un barrio que no es el suyo. Estaba de polo a polo de sus Lomas de Urdaneta, pero estaba ahí, ese Héroe de Portland, sembrando deporte y formando gente. Feliz cumpleaños campeón, amigo. Dios te bendiga.
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