La decadencia de un imperio
Si ya venían en picada indetenible con la llegada del Agente Naranja a la Casa Blanca, estando al borde del precipicio ahora dieron un paso al frente, afronta desafíos como el alto endeudamiento, la deuda estudiantil, la desigualdad social y crisis de la vivienda. El surgimiento de rutas comerciales alternativas y el desafío al dólar debilitan su influencia, la desconfianza de los pueblos de ser un aliado seguro y confiable, incluyen la deuda, desigualdad, crisis de salud y el ascenso de nuevas potencias como China.
El pasado 20 de enero de 2025 Donald Trump inicia su segundo mandato con una fuerte dosis de incontinencia verbal con altos niveles de arrogancia, desafiante y autoritario, con ínfulas de llevarse el mundo por delante después de una campaña donde prometió una nueva edad de oro para su país y el no inicio en su periodo de ninguna guerra.
Seleccionando para su gabinete lo más rancio de la política norteamericana y solo como una muestra su vicepresidente James David Vance o su ministro Marco Rubio, desde el primer día de gobierno inicia su política de confrontación directa al mejor estilo de las dictaduras de los 60 salió a amenazar gobiernos y pueblos y a efectuar políticas de cierre de fronteras, no solo la admisión de inmigrantes sino también de productos y mercaderías imponiendo nuevos impuestos que van en contra de las reglas de la Organización Mundial del Comercio.
Igualmente de bloquear lisa y llanamente miles de millones de dólares en planes de ayuda humanitaria, sacó a su país de la Organización Mundial de la Salud y prometió hacer lo mismo con el Acuerdo de París sobre la lucha contra el cambio climático, entre otras providencias.
El agente naranja también ha reforzado sus aspiraciones expansionistas, ya no solamente con presencia de tropas en los cinco continentes sino directamente prometiendo adhesiones territoriales, como convertir a Canadá en un estado de la Unión, conquistar e invadir Groenlandia y por la fuerza obtener el control del Canal de Panamá y la guinda del pastel que fue no solo una aspiración sino una realidad el ataque y bombardeo de la República Bolivariana de Venezuela con la verdadera intención de recuperar según él las tierras y el petróleo que en su mente retorcida cree que les pertenece.
Ya desde hace muchos años se venía anunciando lo decadente del imperio Estadounidense el país con mayor deuda del mundo, la crisis moral no tiene comparación, con 40 millones de adictos, un estilo de vida insostenible, que da la apariencia como economía capitalista de ser prospera, pero que se ve la necesidad de robar los tanqueros de petróleo venezolano congela sus activos, roba sus empresas, hace lo mismo en el petróleo de Siria, y en todos los países que “salva la democracia” algo anda mal si saquea para sobrevivir y como dice el dicho: Lo que friega es la pantalla.
Si ya venían en picada indetenible con la llegada del Agente Naranja a la Casa Blanca, estando al borde del precipicio ahora dieron un paso al frente, afronta desafíos como el alto endeudamiento, la deuda estudiantil, la desigualdad social y crisis de la vivienda. El surgimiento de rutas comerciales alternativas y el desafío al dólar debilitan su influencia, la desconfianza de los pueblos de ser un aliado seguro y confiable, incluyen la deuda, desigualdad, crisis de salud y el ascenso de nuevas potencias como China.
“Valientes como Nicolás y dignas como Cilia, el imperio se los llevo los queremos de vuelta”
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