Su arrogancia los muestra como son: verdaderos guiñapos…
"Por lo que veo, se creen los dueños de la Verdad.Y no cualquier verdad, sino dueños de TODA la verdad." ANACLETO
La política, esa esfera de la vida pública que mueve los hilos de las sociedades, siempre ha sido un campo de tensiones. En su ejercicio, los políticos se enfrentan a dilemas éticos, decisiones complejas y, a menudo, la presión de balancear ideales con intereses personales. El objetivo de este artículo es explorar la relación entre la política
como profesión y forma de vida, la ética personal y los valores, mientras se plantea una polémica fundamental: ¿qué pesa más en la práctica política, la honestidad o la ambición? Al mismo tiempo, se abordará el aspecto psicológico del político, buscando comprender las motivaciones internas que influencian su comportamiento y sus decisiones.
La Política como una Vocación de Servicio
Cuando se habla de política como vocación, muchos piensan en la política como un medio para transformar la sociedad, mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos y garantizar la justicia. Desde una perspectiva psicológica, este tipo de motivación está ligada a un deseo intrínseco de contribuir al bien común, de sentirse útil y valioso en la sociedad. Para muchos, la política es una forma de trascender a través del servicio, un espacio donde sus decisiones impactan directamente en la vida de los demás.
Un político con esta vocación tiende a ser más reflexivo sobre el bienestar colectivo que sobre su propio interés. En términos psicológicos, se podría decir que estas personas tienen una orientación hacia la “realización personal” y la
“autotrascendencia”, conceptos que Maslow definió en su pirámide de necesidades. Aquí, la satisfacción personal proviene de hacer el bien, de cumplir con los valores de justicia, equidad y responsabilidad social.
La Política como una Carrera de Poder y Ambición
Sin embargo, la política también se percibe como una carrera de poder, donde la ambición de alcanzar posiciones influyentes puede dominar el horizonte. Este fenómeno es explicado a menudo a través de la psicología del poder, que explora la motivación de las personas por ascender socialmente y obtener reconocimiento y control. Los políticos motivados por la ambición buscan influir en las estructuras de poder para satisfacer su necesidad de validación, estatus y, en muchos casos, enriquecimiento personal.
Desde un punto de vista psicológico, la ambición política puede estar relacionada con rasgos de personalidad como el narcisismo, donde el deseo de admiración y el control de las percepciones sociales juegan un papel central. Estos políticos pueden estar más centrados en la acumulación de poder y la creación de una imagen pública sólida que
en los ideales que promueven.
Valores Familiares y su Impacto en la Ética Política
El hogar es el primer lugar donde se cultivan los valores que guiarán la vida de un individuo. Un político que crece en un entorno donde se promueven principios como la honestidad, el respeto y la responsabilidad social, probablemente mantendrá estos valores a lo largo de su carrera política. Desde la psicología del desarrollo, sabemos
que los valores familiares influyen profundamente en la construcción de la identidad personal y social. El sentido de lo que es correcto e incorrecto es modelado desde temprana edad y, en muchos casos, define como un político toma decisiones a lo largo de su vida.
Los políticos que vienen de hogares que priorizan la ética tienden a mantener una postura coherente con los principios de justicia y honestidad, incluso cuando enfrentan presiones externas que los empujan a comprometer sus valores. Este tipo de políticos tienen una orientación moral más fuerte, lo que les permite tomar decisiones más
alineadas con el bienestar colectivo, aunque esto pueda ir en contra de sus propios intereses.
Psicología de la Moralidad y la Ética en la Política
Desde una perspectiva psicológica, los políticos enfrentan dilemas éticos que van más allá de seguir las leyes. Estos dilemas implican decidir entre lo legal y lo moral, entre lo conveniente para ellos o sus partidos y lo justo para la sociedad. La ética política se puede analizar a través de teorías morales como el utilitarismo (el bien mayor para el
mayor número), la deontología (el deber moral independientemente de las consecuencias) y la ética del cuidado (centrada en la responsabilidad hacia los demás).
Cada político, según su formación y vivencias, tendrá una perspectiva diferente sobre estos principios, lo que influye directamente en sus decisiones. Por ejemplo, un político que se apega al utilitarismo podría estar dispuesto a tomar
decisiones difíciles si considera que los resultados a largo plazo serán positivos para la mayoría, mientras que uno más orientado a la deontología podría rechazar estas decisiones si entra en conflicto con principios fundamentales.
El Papel de la Ambición en la Toma de Decisiones Políticas
La ambición es una de las fuerzas más poderosas que mueve la política. La búsqueda de poder, reconocimiento y control puede llevar a los políticos a tomar decisiones difíciles, algunas de las cuales pueden ser vistas como moralmente ambiguas.
Psicólogos como Freud hablaron sobre el "principio del placer" frente al "principio de la realidad", sugiriendo que las decisiones de los políticos pueden estar motivadas por el deseo de satisfacer sus impulsos inmediatos (el poder, la fama) frente a las necesidades más racionales o morales (el bienestar común).
Cuando la ambición se convierte en el motor principal de las decisiones políticas, los políticos pueden ceder a la tentación de utilizar tácticas cuestionables para alcanzar sus objetivos, como el uso de manipulación emocional, promesas vacías o alianzas con individuos o grupos corruptos. Esta dinámica refuerza la idea de que la ambición, cuando no está controlada por un fuerte sentido ético, puede ser peligrosa tanto para el político como para la sociedad.
Psicología del Líder Ambicioso y sus Consecuencias Psicosociales
El líder político ambicioso puede mostrar características psicopatológicas, como el narcisismo o el maquiavelismo. Estos líderes son conocidos por su habilidad para manipular las percepciones públicas y alcanzar sus objetivos a cualquier costo, a menudo sin remordimientos.
La psicología detrás de estas personalidades se centra en la falta de empatía, el egocentrismo y la tendencia a manipular a otros para obtener beneficios personales. Este tipo de perfil, en el cual predomina la ambición, tiene consecuencias psicosociales significativas. No solo afecta la moralidad de las decisiones que toma el político, sino que también puede crear un clima de desconfianza y desilusión en la ciudadanía, que percibe a estos líderes como interesados en el poder más que en el bienestar común.
La Motivación Intrínseca y Extrínseca en los Políticos
Los políticos son impulsados por una combinación de motivaciones intrínsecas y extrínsecas. Las motivaciones intrínsecas, como el deseo de hacer el bien, pueden estar relacionadas con valores personales y creencias profundamente arraigadas. Las motivaciones extrínsecas, como el deseo de poder, reconocimiento social y riqueza son a menudo las que predominan en políticos con una orientación más ambiciosa.
Desde la teoría de la motivación de Maslow, los políticos pueden buscar cumplir con necesidades de autorrealización, pero en muchos casos, la necesidad de pertenencia, estatus y respeto social ocupa un lugar más prominente en sus decisiones. El Perfil Psicológico del Político: ¿Narcisista, Psicópata o Líder Carismático?
Los psicólogos han identificado ciertos rasgos de personalidad que son comunes en los políticos, como el narcisismo, la psicopatía o el carisma. El narcisismo en la política se caracteriza por un deseo insaciable de admiración y poder, mientras que la psicopatía política se refiere a líderes que toman decisiones sin remordimientos, buscando
siempre su beneficio personal. Por otro lado, los líderes carismáticos pueden atraer a las masas a través de su magnetismo y habilidades persuasivas, a veces ocultando sus propios intereses detrás de una fachada de liderazgo auténtico.
El Conflicto Interno del Político entre el Deber y el Deseo de Poder
El dilema entre honestidad y ambición es una de las luchas más comunes dentro del ámbito político. Los políticos deben enfrentarse a momentos en los que sus valores éticos entran en conflicto con sus deseos personales de poder o éxito. Esta disonancia cognitiva, el malestar interno por actuar de manera contraria a los propios principios,
puede ser difícil de manejar. Algunos logran resolverlo racionalizando sus decisiones, mientras que otros sucumben a la presión y ceden a la tentación de comprometer sus ideales por el poder.
Estrategias Psicológicas de los Políticos para Manejar la Ambición y la Honestidad
Para manejar este conflicto, muchos políticos recurren a estrategias psicológicas, como la justificación de sus decisiones a través de la racionalización o el uso de la manipulación emocional para ganar apoyo. Estas tácticas son respuestas adaptativas a un entorno político que premia más a quienes logran el poder a toda costa que a quienes mantienen principios éticos estrictos.
El Efecto de las Expectativas Sociales sobre la Conducta del Político
La psicología social nos dice que los políticos son profundamente influenciados por las expectativas de la sociedad. El comportamiento de los votantes, las expectativas de los medios de comunicación y las normas sociales pueden alterar el modo en que los políticos actúan. La presión por satisfacer estas expectativas puede empujar a un
político a tomar decisiones que no siempre son congruentes con sus principios personales.
Los políticos también utilizan las tácticas de la psicología social para manejar su imagen pública. Esto incluye la construcción de una narrativa coherente sobre su liderazgo, el uso de símbolos poderosos y la manipulación de la opinión pública a través de discursos emocionales. Estas técnicas pueden ser utilizadas tanto para fortalecer la confianza pública como para ocultar las debilidades o contradicciones en sus decisiones.
En resumen, la política está marcada por un constante tira y afloja entre la honestidad y la ambición. La psicología del político juega un papel fundamental en cómo se gestionan estos dilemas, influenciando sus decisiones, estrategias y comportamientos. A medida que los políticos enfrentan las presiones externas y las expectativas sociales, la tensión entre el deseo de poder y la necesidad de mantenerse fieles a principios éticos se convierte en un desafío constante.
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El Pepazo
Profesor Emérito de LUZ, Facultad de Ingeniería, Magister Scientiarium en computación aplicada. Psicólogo clínico (URU) exprofesor de la escuela de psicología de la URU, Especialista en dinámicas de grupo, Master Practitioner en Programación neuro lingüística, Certificación internacional en psicología positiva del Instituto de Psicología positiva de Argentina y facilitador integral certificado.
"Por lo que veo, se creen los dueños de la Verdad.Y no cualquier verdad, sino dueños de TODA la verdad." ANACLETO